Ganó al Barakaldo (3-1) en un choque en el que todos los goles llegaron entre el 24 y el 38 de la primera parte
28 sep 2009 . Actualizado a las 02:15 h.Llegó la segunda victoria del Montañeros y lo hizo de la forma que mejor sabe: jugando al fútbol. Los coruñeses doblegaron al Barakaldo (3-1) en un partido resuelto en la primera mitad. Todos los goles llegaron en un período de 14 minutos entre el 24, en el que Cano abrió el marcador, y el 38, en el que Rivera lo cerró.
Fue una apuesta personal de Jose Ramón González. Se la jugó apostando por dos delanteros (Rubén Pardo y Rubén Rivera), dos extremos (Dani Bea y Borja del Rosario) y un mediapunta (Iago Iglesias). Julien de Souza se echó a la espalda toda la responsabilidad defensiva y se erigió en el gran protagonista del partido.
El mediocentro francés fue el amo y señor en la medular. Anuló a Oya y Olondo y dio dos de las asistencias de gol: el primero a Jorge Cano y el último a Rubén Rivera. El ex deportivista Iago Iglesias fue su fiel compañero de batallas en el círculo central, muy participativo y siempre atinado en la distribución.
Espacios en la trinchera
El Barakaldo no fue el Lugo. Se encerró atrás, cedió el balón a su adversario y se limitó a defender agrupados en su campo. Rubén Negredo era la única referencia ofensiva y acabó sustituido y desquiciado.
Dani Bea (minuto 15), con un mano a mano que se marchó por muy poco, e Iago Iglesias (3 y 17) fueron los primeros en avisar. Pero fue Jorge Cano el encargado de abrir el marcador.
El joven interior realizó una gran diagonal que Julien vio para dejarle solo ante el meta visitante. Resolvió y marcó el 1-0 en el minuto 24. Poco después sería Iago Iglesias el que dejase solo a Rubén Pardo para anotar el 2-0. La zaga vasca parecía la de un futbolín, fuerte pero estática y sin capacidad de reacción ante los pases en profundidad.
Eizqguirre anotó el 2-1 en el único tiro a puerta del Barakaldo, pero Rubén Rivera casi de inmediato anotó el 3-1 definitivo. En la segunda mitad, al Montañeros solo le faltó sangre fría para golear a la contra.