La salida de Carlos Mouriz de la cúpula del Lugo se antoja como un paso lógico. De hecho, se presupone que un director deportivo es una figura al servicio de la directiva, y no una parte de ella. Ahora, la labor del también delegado provincial de fútbol será supervisada desde cerca por los rectores rojiblancos.
Autobuses electorales
Uno de los últimos capítulos de Carlos Mouriz a espaldas de la directiva lo protagonizó cuando fletó dos autobuses con fondos del club para que 32 futbolistas tomasen parte en el proceso electoral para elegir representantes para la Asamblea de la Federación Española. Aira se había postulado como candidato de jugadores a petición de Mouriz. El hecho de que el club se involucrase en una campaña que nada tenía que ver con los intereses rojiblancos generó malestar en socios y otros candidatos. El desplazamiento para votar en A Coruña se efectuó el mismo día en que el primer equipo debía viajar por la tarde a San Sebastián.
Doble moral
Carlos Mouriz, que negoció los contratos de los clubes de Segunda B con la TVG, fue uno de los impulsores del veto a las cámaras del canal autonómico en los estadios de la categoría de bronce. En el verano del 2007, cuando sólo restaba que el director deportivo enviase firmado por FAX el contrato para atar a Guisado, se echó atrás sin dar explicaciones al representante del delantero. Días después, fichó a Losada. El agente del andaluz aún espera que le conteste las llamadas.
Seriedad en entredicho
El mutismo hacia los jugadores que finalizan contrato y no interesan al Lugo ha sido uno de los modos de operar de Carlos Mouriz a lo largo de los últimos años. La seriedad del club quedó en entredicho al mismo tiempo que Pablo Rodríguez, Cuéllar, Valeiro o Ciani abandonaban la casa por la puerta de atrás.