La entrada en el campo de Rubén Pardo en la segunda parte ante la Ponferradina fue el acicate necesario para que el Lugo remontara y se quedara cerca de la victoria
18 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tuteaba anteayer el Lugo a la Ponferradina. Los esfuerzos resultaban estériles, y cada impulso era contestado con contundencia por la escuadra local. El partido necesitaba un cambio, un giro radical, cuando Óscar de Paula ponía el 3-1 y parecía sentenciar. Fonsi Valverde, cuatro jornadas después, volvía a tener en el banquillo a uno de los elementos de su plantilla que se había mostrado más determinante, y que iba a ser el motor de la revolución que se vería unos instantes después sobre el césped del Toralín: Rubén Pardo. Lo mandó a calentar, y le dio la última media hora de juego para dar rienda suelta a su fuerza. Le faltó tiempo para voltear del todo un resultado que, al final, les permitió volverse con un importantísimo punto ante un equipo plagado de ex futbolistas de Primera División.
Le faltó marcar a Pardo, pero no se amilanó ante jugadores que le doblan en experiencias. «¡Veía a gente que tenía en los cromos!», exclama el ariete de Ortigueira, cuyo sentimiento ante lo que tenía delante era el de superarse. «Contra los equipos grandes nos crecemos», dice, recordando lo que ya había sucedido en septiembre cuando se enfrentaron al equipo de moda, el Real Unión. Entonces, él, que salió en el once inicial, marcó el gol rojiblanco, aunque fue expulsado, junto a Garmendia, y el equipo hizo gala de una defensa numantina para amarrar un punto que era suyo y veía cómo se podía escapar.
Ese recuerdo, y lo sucedido el domingo, duelo en el que reclama un «penalti claro», le da pie a denunciar lo que considera una serie de «malos arbitrajes» que ha vivido el Lugo. «Son demasiados, aunque no debe ser disculpa para nuestros resultados. El domingo yo entraba en el área y entre dos defensores me hicieron un sándwich. Era muy claro, y nos hubiera permitido empatar», recuerda. El choque estaba a punto de entrar en el tiempo de descuento cuando sucedió; un instante después, el gol de Mauro sirvió para firmar las tablas.
Partido corto
«Si dura un poco más, nos traemos para aquí la victoria». Lo veía claro Pardo que, sin embargo, prefiere no encontrar relación entre su entrada y la reacción del equipo: «Ellos se echaron para atrás con el 3-1, y nosotros apretamos más». Entró en juego su fortaleza física, ante un equipo local al que vio «algo cansado» al final.