?os errores se pagan caros, y sobre todo en el último minuto. Un balón frontal, lanzado desde el medio campo tiene que ser siempre de centrales que rondan el metro noventa, y no de un delantero que apenas llega al setenta. Así, con un fallo infantil, los rojiblancos dejaron escapar el triunfo ante un San Sebastián de los Reyes invicto. El partido, en un campo encharcado, y cada vez más pesado, necesitaba un cambio para acabar con el tedio. El entrenador del Lugo, Juan Fidalgo, puso en escena al joven Sergio en la segunda mitad, para acabar con un Sanse feliz viviendo de la nada, salvo evitar el ritmo que el Lugo intentaba darle al juego. Sergio ponía el empeño, cual torpedo, mirada al suelo, y el Lugo llegaba con cierta timidez gracias a su empuje. Tras una falta peligrosa a favor del Sanse, en la que se pudo pitar penalti, el balón llegó a Sergio a la contra. Se la dio a Pablo Martínez en el extremo derecho, y en el área pequeña, de nuevo Sergio, casi con la nuca, remataba 1-0. Si no reculaban, se abría el camino a la victoria, porque el Sanse dejaría algún susto, en forma de empate. El Lugo se echó atrás. Las piernas se les hacían cada vez más pesadas, y el más listo -y bajito- del lugar, el Pichichi Redondo, se alzó por entre los kilométricos centrales lucenses para aguarles la fiesta de una victoria imposible desde hace seis jornadas.