Análisis | La primera jornada de Liga Sólamente el Arousa, que empató en el campo del Bouzas, pudo sacar algo positivo en el debut en la temporada. El Vilalonga y el Grove se estrenaron con sendos fiascos en casa
30 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?legó el fútbol, y con él las decepciones. Tiene el deporte un algo. Un no se qué masoquista por el que al aficionado para molestarle más un triunfo que una derrota. Si gana su equipo, «xa cho decía eu». Y si pierde «xa cho decía eu», pero con un tono más seguro. Reafirmándose. Que se lesiona Raúl. Mejor, que no la está rascando. Y encima sale Owen, que como no es de la familia aún merece un respeto, y le da el pase a «La vaca que ríe» para que arregle esa molestia de tener que mezclarse con la plebe terrenal. Es por eso que la preocupación no se asoma todavía a los aficionados de los tres equipos arousanos que militan en Tercera División. La jornada fue mala, a grosso modo, pero si hoy que es martes todavía estamos en agosto, es que lo del domingo era pretemporada. El único que pudo pescar en esta jornada de la operación regreso fue el Arousa. Y pudo haberse vuelto del campo del Rápido de Bouzas con un bonito festín, pero la maldición de los minutos finales pudo con los de Milucho. El apunte positivo fue que, por fin, un goleador fichado para que golee moja ya en el primer partido. Esta circunstancia, que parece fútil, cobra especial importancia en un club que lleva varias temporadas buscando a su killer . Bien es cierto que Julián contó con la colaboración del poste y del portero locales, pero el delantero estaba en su sitio. Y eso es algo que muchos equipos echan de menos en Tercera. El Vilalonga, por ejemplo, echó de menos el acierto y echó de más a los nervios. Pudieron un campo lleno y, posiblemente, una camiseta que pesaba tanto a su rival como toda la muralla junta. El Lugo le enseñó al conjunto de Santi Padín que el camino en Tercera no va a ser tan sencillo como en la categoría inmediatamente inferior. Eso ya lo sabe también el Deportivo Grove. Al conjunto meco se le cayeron encima el acierto de Pichi, la juventud, las bajas, y un árbitro de Vigo. Si hay una especie de kriptonita para los de Jacinto Barreiro es la que emanan los trencillas del colegio olívico. Raro es el partido que arbitre un vigués y que no concluya con toda un parte de quejas. El del domingo no fue una excpeción. Un gol anulado en el descuento frustró la esperanza de arreglar un debut que pronto se puso muy mal para los de Jacinto.