El Lugo presentó ayer a Willy como uno de los refuerzos estrella de la campaña

Xabier Otero LALÍN

CDLUGO

El centrocampista lalinense regresa a un club que abandonó en los primeros días del año 2002 Jugador y Lalín habían llegado a un acuerdo, pero el técnico Mosquera lo echó abajo

19 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El C.D. Lalín corre peligro de sufrir una desvandada de jugadores. Lo curioso es que la primera fuga se produce por decisión interna. Willy llegó a un acuerdo para renovar y, cuando sólo faltaba la firma para hacerlo efectivo, se le comunicó que la operación se iba abajo. Algo ilógico si se tiene en cuenta que Mosquera asegura que ya había comunicado con antelación que el jugador no entraba en sus planes. No se entiende porqué se profundizó en la negociación con él si estaba prácticamente decidido que no seguiría en el club. Lo peor es que al técnico, sin comerlo ni beberlo, irán dirigidas las críticas de los socios cuando todavía no ha empezado a trabajar con el equipo. «Se inicia una nueva etapa a la que me ví un poco empujado a pesar de que el señor Álvaro Méndez hiciera un esfuerzo considerable para que me quedara. Acercamos posturas y acepté renovar renunciando a muchas cosas. Sin embargo, una tercera persona en discordia con la decisión, frustró el fichaje», asegura el rojinegro. «Fue una decisión técnica. Mosquera no quería contar conmigo y, para no trastornar el club y mantener mi nombre limpio, decidimos tomar la mejor salida. Y esa fue marcharme porque la entidad tiene que estar por encima de las personas», añade Willy. Asimismo, recalca que «Álvaro tiene que velar por el bien del Lalín y, si no se va a contar con un jugador, no tiene sentido renovarle. Hay que respetarlo». A pesar de todo, el futbolista tiene palabras de afecto para su ya ex equipo. «Le deseo el mejor de los éxitos. El presidente estuvo a la altura haciendo un esfuerzo económico, que no era lo más complicado para cerrar el acuerdo, y por ello le tengo que estar agradecido», sostiene. Desconoce los motivos Además, asegura no saber cuales pueden haber sido las razones que llevaron al técnico a negarse a tenerle en su plantel. «Desconozco los motivos que le hicieron tomar esa decisión. Eso tiene que contestarlo él. Tengo que respetarlo, pero creo que no me conoce ni profesional ni deportivamente. Me avalan los partidos que he jugado en todos estos años», explica. «Estoy tranquilo. Ya no hay nada que hacer. A partir de ahora seguiré trabajando, ofreciendo el fútbol y la profesionalidad que siempre me han caracterizado», afirma. Sea como fuere, lo cierto es que el lalinense se vio obligado a echar mano de sus ofertas. De todas, la del Club Deportivo Lugo fue la que más le convenció. Todo se cerró en cuestión de horas y en la tarde de ayer ya fue presentado como nuevo jugador de la sociedad que preside Eliseo Corral. «Es un proyecto ambicioso con el ascenso como meta. Hay que dejar al equipo en Segunda B y luego Dios dirá», sentencia Willy.