El Lugo se enfrentará mañana en O Couto a un equipo que se ha encaramado a las primeras posiciones de la clasificación sin hacer ruido y con un juego rocoso y eficaz
22 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Algo ha cambiado en Ourense. Entre otras cosas, el entrenador. El vigués Antonio Gómez ha dado un aire nuevo al conjunto de la ciudad de As Burgas. En las últimas temporadas los ourensanos han sido los eternos candidatos al ascenso, pero sin resultados. El nuevo técnico le ha imprimido al equipo una dosis extra de pragmatismo, sobriedad y eficacia goleadora. Los rojillos han dejado de ser una mera suma de estrellas para formar un bloque inspirado en el trabajo. «Ahora somos una plantilla y eso lo demuestra que hace tiempo que no disponemos de Kiko, nuestra figura, y los goles se reparten entre los demás jugadores», explica Gómez. Después de un inicio irregular, el Ourense se ha encaramado a la cuarta posición -a sólo tres puntos del líder- sin apenas hacer ruido. «Al principio pagamos el precio de la remodelación del equipo, pero hemos conseguido una transmisión de ideas y ahora cada uno sabe lo que tiene y puede hacer», apunta el técnico. Sin grandes campanazos, sin grandes proezas, pero con tesón y acierto lejos de su feudo, el Ourense deja las filigranas para los Pontevedra y compañía para trabajar en la sombra y convertirse en un multiplicador de puntos. Todo esto jugará en contra del Lugo mañana ( 17.00 horas ) en O Couto, y eso que en su campo es donde son más vulnerables los ourensanos. «Es un duelo de rivalidad, por eso sería igual enfrentarse al Lugo, que es colista, que al Pontevedra, líder, porque en estos partidos siempre influyen otros factores», se extiende el preparador vigués. Por todo esto, el Ourense se ha transformado en un asesino nato, que destroza al rival sin dolor y en silencio.