El Pontevedra ascendió quince puestos en las cinco jornadas que Gay lleva como entrenador del equipo de Pasarón
28 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Ni el Anglirú se le resiste. El Pontevedra ha iniciado una impresionante escalada en las últimas cinco jornadas que le ha permitido escalar ¡quince! puestos en la tabla clasificatoria. La goleada encajada en Ponferrada le dejó, maltrecho, en la decimoséptima plaza, o sea, en posiciones de descenso. Anteayer lograba colocarse al rebufo del líder Universidad de Las Palmas con su triunfo, sin tanto lustre como los anteriores pero sí con mucha efectividad, frente al Celta B. La clasificación del Pontevedra tiene más mérito, si cabe, ante la cerrada lucha que existe en el grupo por no quedarse descolgados de las plazas de promoción de ascenso. Después de nueve jornadas, el pelotón permanece agrupado en bloque. Sólo el Lugo y el Marino han perdido su estela y los aficionados observan perplejos cómo el decimoctavo clasificado Ávila está a sólo nueve puntos del líder. Desde los abulenses hacia arriba la ascensión va peldaño a peldaño, lo que parece asegurar la falta de grandes sobresaltos en las jornadas venideras. Tras los nueve puntos que tienen Ávila y Celta B están Avilés y Corralejo con diez; con once, Ribadesella, Cultural Leonesa y Ponferradina... hasta llegar a los diecisiete del Pontevedra en el segundo puesto, al que también le separa un punto del líder Universidad de Las Palmas. De los diecisiete puntos del equipo granate trece los ha sumado con José Aurelio Gay en el banquillo, con un fútbol espectacular en el que, por encima de todo, prima el ataque. Para despachar el derbi contra el Celta B tuvo que aparcar durante muchos minutos ese juego combinativo que tan bien ejecuta y apelar a un fútbol más racial, del que acabó sacando el premio de la victoria. En cualquier caso, el apelotonamiento de la clasificación propiciará que la competición avance más de lo habitual para que se produzca la selección de equipos que lucharán por las cuatro plazas de fase de ascenso y aquellos que vivirán luchando por eludir esos cinco últimos puestos que condenan a vivir al lado de un precipicio. Otro dato a significar en esta primera fase de la Liga es la peculiar forma de entender el fútbol del Lanzarote. El equipo que eliminó de la Copa del Rey al Pontevedra marcó 23 goles, con una media de casi tres por partido, aunque también le endosaron dicienueve.