FÚTBOL / SEGUNDA B
21 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Diez jornadas consecutivas sin ganar y la inexperiencia de un equipo muy joven pueden ser un lastre demasiado pesado para el Sporting B. Marcelino García todavía mantiene un halo de esperanza: «Somos conscientes de que para salvarnos debemos ganar todos los partidos de casa». El técnico asturiano alecciona a sus pupilos para superar una situación extremadamente delicada. A doce puntos de la salvación y a tan solo trece jornadas para la conclusión de la Liga, el filial gijonés no puede incurrir en más errores. «Aún tenemos capacidad y tiempo de reacción y con esa mentalidad saldremos mañana para ganar al Lugo», asegura García, que echó en falta las tablas de jugadores experimentados en la primera vuelta. Con el mercado de invierno, el club asturiano trató de poner remedio a sus males dotando a su hijo pequeño de la experiencia que necesitaba. Rubén y Miguel, del primer equipo, y Segovia, del Madrid B, han dado un giro a las expectativas del equipo. «La moral de los jugadores está intacta y la savia nueva ha dado un salto cualitativo importante», refrenda el entrenador gijonés. Aunque el calendario no ha sido el más propicio para remontar el vuelo hasta el momento -Ourense, Barakaldo, Cultural y Compostela fueron sus últimos rivales- García confía en la posibilidad de reacción ante equipos de menos entidad. «Es muy complicado, pero ahora tendremos partidos más asequibles fuera para salir del pozo», explica el técnico, consciente de que una de las claves del éxito pasan por mantener la concentración y la autoconfianza «porque estas situaciones afectan a cualquier futbolista, pero más cuando trabajas con chavales tan jóvenes». Antecedente esta campaña El Lugo será el primer escollo en el arduo camino hacia la permanencia del Sporting B. García destaca la solidez de «un equipo al que es muy difícil hacer goles». En el antecedente más próximo, los de Julio Díaz se impusieron en el Ángel Carro por la mínima (1-0) y de penalti. «El Lugo de entonces es muy similar al de ahora, pero nosotros hemos cambiado para mejor», dice el preparador asturiano, que espera que tal circunstancia sirva para devolver mañana (16.45 horas) la victoria a los rojiblancos. Santi Crego y Jordán fueron los refuerzos lucenses de invierno. El último en llegar es un viejo conocido de la escuela de Mareo. García lo trató y habla maravillas de él: «Es una gran persona y un gran jugador, pero quizás tuvo mala suerte porque sufrió una lesión en un momento clave de su carrera». De momento, Jordán sigue luchando por hacerse con un hueco en el equipo de Díaz; algo complicado sí se tiene en cuenta que el estratega de Cesuras está dando continuidad al equipo que tan buenas tardes de fútbol está brindando a la afición rojiblanca. Público que sin duda recordará las tardes de gloria que le ofreció Melo. El punta tiene muchas opciones de regresar al once del Pontevedra, que se enfrenta (19.00 horas, TVE2) al Amurrio en Pasarón.