El Universidad evitó el primer triunfo lucense a domicilio en el último suspiro El Universidad de Oviedo desgarró la vida al Lugo en el último suspiro. El protestado gol de Peláez en las postrimerías del partido arrancó de cuajo las esperanzas rojiblancas de sumar su primer triunfo a domicilio y acabó con la racha de imbatibilidad de Carlos, que no encajaba un gol desde hacía cinco jornadas.
21 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Sólo la maldición a la que están sujetos los lucenses lejos del Ángel Carro esta temporada impidió que sumaran los tres puntos y brindaran con cava antes de las vacaciones. Los primeros toques auguraban un encuentro entretenido y abierto. Y así fue. Visitantes y locales salieron dispuestos a ofrecer un espectáculo de juego ofensivo. Las aproximaciones a una y otra área se alternaron en un inicio esperanzador para los lucenses, que utilizaron su mejor arma, el contraataque, para sorprender a la defensa asturiana. A pesar de las continuas embestidas rojiblancas, la primera ocasión manifiesta de gol llegó del bando contrario. El Universidad trenzó una jugada al primer toque que acabó en los pies de Edu, que sólo ante Carlos, no acertó con la portería; el balón se perdió por el lateral. Pero el Lugo, lejos de replegarse, se fue hacia arriba con descaro. Y precisamente Rafa, uno de los jugadores que destaca por su valentía, dispuso de una oportunidad para adelantar a su equipo. Míchel se internó por banda derecha para acabar centrando sobre el área pequeña, donde Rafa cabeceó libre de marca, pero el oportunismo de David Méndez evitó que el balón llegase a su destino final. El canterano friolense, que fue un quebradero de cabeza para la defensa ovetense, volvió a ser protagonista en la siguiente ocasión rojiblanca. El esférico se paseó por las narices de la zaga rival y del meta Guillermo para posarse suavemente en la cabeza de Rafa en el segundo palo. El meta sacó sobre la misma línea de gol, y evitó el tanto, a pesar de las protestas de los rojiblancos, que reclamaron que el balón había traspasado la línea. El Lugo vio recompensado su esfuerzo cuando languidecía la primera parte. Joaquín engatilló una vaselina desde el borde del área que cogió por sorpresa a Guillermo. El guardameta local se estiró en su afán por frenar el balón, pero su rechace cayó en las botas de David Sanz, que no desaprovechó el regalo para colar el balón entre sus piernas e inaugurar el marcador (0-1). El primer triunfo a domicilio de la temporada estaba más cerca. En el segundo acto, los lucenses se agazaparon en su campo para sorprender al contragolpe, pero los asturianos acosaron el portal de Carlos con constancia. Y cuando los lucenses ya festejaban el triunfo, llegó el gol de Peláez como un jarro de agua fría. El delantero ovetense borraba de golpe y porrazo la sonrisa del rostro ajeno. Julio Díaz y sus pupilos se desgañitaron reclamando al asistente un posible fuera de juego, pero el destino ya estaba marcado.