La autovía hacia el Bierzo

A. H. LUGO

CDLUGO

FÚTBOL / SEGUNDA B

19 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

César metió ocho goles hace dos años en el Lugo y fue el mejor de una temporada turbulenta. Vilariño no anotó tantos, pero también fue el mejor, en la campaña pasada. Ponferrada trae suerte al Lugo. Allí empezó la remontada en busca de la permanencia el año pasado. La rivalidad entre dos localidades próximas se ha traducido en buenas relaciones y en jugadores que saltan desde diferentes puntos de Galicia hacia el club berciano. «En Lugo pasé uno de los mejores años de mi carrera. Cuando llegaron los refuerzos tuve la opción de jugar con más libertad arriba y me encontré muy a gusto», relata Vilariño, que sigue manteniendo contactos periódicos con sus amigos Ramiro y Buide, éste aún con galones de capitán. «Recuerdo la etapa de Lugo con tristeza por los problemas económicos que hubo, pero también con la algería por el buen fútbol que realizamos en el último tercio del campeonato», manifiesta César. El central coruñés abrió el camino a Vilariño. Ambos ya se conocían de su etapa en el Dépor. «Estamos jugando bien, pero el calendario no nos ha ayudado. Por presupuesto, la directiva ha marcado el objetivo de entrar en el play off y si nos deviamos puede acentuarse la presión», declaró César, que también sigue manteniendo los vínculos afectivos con miembros de la plantilla de Díaz, como Murado, Willy y el guardameta Carlos.