FÚTBOL / SEGUNDA B
05 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Las telarañas se empiezan a apropiar de las porterías del Ángel Carro, que en las últimas tres jornadas han realizado una función meramente simbólica: están porque tienen que estar. Y no hablemos ya de las redes a ellas sujetas, que en teoría sirven de freno a los balones que se introducen, aunque comienzan a sentirse solitarias e inútiles, ya que su trabajo está infravalorado. Desde que el Mensajero visitó el estadio lucense (0-1), el pasado veintiuno de enero, ningún balón traspasó la línea de cal que defienden los porteros, objetivo final en el fútbol. Ni por un bando ni por otro; parece como si hubiese un maleficio que impidiese que esto sucediera. Porque, que el Lugo está reñido con el gol, es algo evidente: en los nueve partidos de la segunda vuelta sólo hicieron tres, y sólo uno de ellos fue fructífero, el que consiguieron en el campo de A Grela ante el Deportivo B (1-1). Nacho fue el goleador de aquel día. Los otros dos, el de Vichu ante el Sporting B (3-1), y el de Murado ante el Ávila (3-1) fueron los del honor. Y menos mal que en los últimos tres partidos en el Ángel Carro, los hombres de Díaz mantuvieron su portería a cero: Toledo, Siero y Ourense sellaron el cerocerismo, a pesar de las múltiples oportunidades que tuvieron ambos bandos de traspasar la línea fatídica. Ni el toledano Muñoz fue capaz de transformar un penalti inexistente. Pero la costumbre hace la norma, y parece que la del cerocerismo se impone a rajatabla en tiempos de penuria entre los aficionados al fútbol que se dan cita cada domingo en el Ángel Carro. Y así, de punto en punto, difícilmente saldrá del atolladero un equipo que de 27 puntos posibles ha sumado 4 en toda la segunda vuelta. Pero recemos porque el maleficio se rompa pronto, tanto en casa como fuera, porque el cerocerismo, si beneficia a alguien, ese no es el Lugo. Y así lo decía Julio Díaz tras la visita del líder este domingo: «un punto no nos saca de la situación en la que estamos». El consuelo deportivo El que no se consuela es porque no quiere. A los aficionados lucenses al fútbol siempre les quedará un consuelo: el Lugo es subcampeón de la deportividad. Si a los puntos, en la Liga, es penúltimo, por encima del Ávila, en cuanto a sanciones deportivas, es el segundo que menos recibe de los cuatro grupos de Segunda B. Los lucenses, con 67 puntos, sólo son superados por el Amurrio (65): eso sin contar las últimas amarillas a Murado y Seoane, que no podrá jugar por acumulación en Ponferrada.