Empate con sabor a derrota

R. F. LUGO

CDLUGO

El Lugo y el Siero firmaron las tablas en un partido en el que dominaron los nervios y la necesidad acuciante de puntuar

16 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Un empate con sabor a derrota fue lo único que logró ayer el Lugo ante el Siero (0-0). El conjunto asturiano, conformista, salió dispuesto a sellar las tablas desde el inicio y se marchó del Ángel Carro con su objetivo cumplido, un punto y seguir mirando a los lucenses desde la distancia; a seis puntos y con el golaverage a favor. Ayer se perdió una batalla, pero la guerra aún no ha terminado. Eso sí, cada día queda menos camino y las esperanzas lucenses se van diluyendo. Poco a poco van tomando ventaja los rivales directos. Habrá que esperar al domingo para saber si Deportivo B, Pontevedra, Alcorcón y Sanse inician su despegue. La semana que viene espera el Ávila, y allí sí que no se puede perdonar, ya no hay tiempo para más. Las calamidades se ceban con el conjunto local. Antes del inicio, Díaz se vio obligado a hacer un cambio. Seoane se lesionaba en el calentamiento, y Marcos ocupaba su lugar en la banda derecha. La delicada situación por la que atraviesan uno y otro equipo se reflejó en el juego que desarrollaron sobre el terreno de juego. Los lucenses salieron dispuestos a conseguir los tres puntos, mientras que los asturianos, con un sistema muy conservador, buscaron durante la mayor parte del partido el empate, que en parte y viendo la clasificación beneficia más a ellos que al Lugo. Si alguien tuvo ocasiones de gol, ese fue el conjunto de Díaz, que derrochó mucha energía, pero que no fue suficiente para que la pelota acabara, al menos, por una vez en el fondo de las mallas. La asignatura pendiente sigue siendo el gol; dos en los últimos ocho partidos. Y el fantasma de la falta de acierto en los metros finales hizo su aparición en el Ángel Carro. Ni Vichu, ni el debutante Marcos Rodríguez, que tuvo la mejor oportunidad, tuvieron la suerte necesaria para adelantar a los locales.