09 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.
La Torres do Allo y su entorno tienen las condiciones para ser un lugar único de atracción turística, cultural e histórica. Pero no. Sufrió un primer abandono, cuando estuvieron a punto de derrumbarse. Y luego un segundo, el del descuido y la falta de atención generalizada. Este emblema de la Terra de Soneira necesita más atención e interés que grandes inversiones. Un espacio noble, en el sentido amplio de la palabra, obliga a más cuidados.