El cierre y la eliminación de las ceremonias pone en peligro muchos negocios de la flor
25 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El covid-19 no solo enferma a las personas. La pandemia que ha provocado y el consiguiente estado de alarma han dejado muy maltrechos a muchos negocios. Y las floristerías son uno de ellos. Algunos atraviesan una situación angustiosa. La resume Vanesa Suárez: «Nin vodas, nin comuñóns, nin enterros, isto é unha ruína». Esgrimen que viven de la decoración y de los eventos y todo ello se ha venido abajo.
Es más, muchos de ellos han perdido mercancía. Le ocurrió a María Tuset, de Chorima, de A Laracha, a la que se le ha podrido el producto que tenía para el Día del Padre. María ni siquiera pudo acceder todavía a las ayudas públicas. Vanesa Suárez Méndez, de Xardín (Vimianzo), sí recibió la percepción este mes, pero en marzo tuvo que pagar autónomos y no recibió un euro. También se le arruinaron las flores que tenía para la fecha del san José. «Tiven que tirar con todo», afirma Vanesa».
Fabián Fachín, de El Chico de las Flores de Carballo, que trabaja con su esposa en el sector, vio mermado su producto al igual que sus compañeras. Él está de baja y su compañera sí recibió esta semana la percepción por el cese de la actividad. En cualquier caso ve el futuro muy cargado de nubarrones. Él nació en Uruguay, aunque es de ascendencia gallega. Sus progenitores le enseñaron a cultivar. Así sabe que nunca pasará hambre. En Carballo cultiva flores, pero vistas las perspectivas piensa cambiar su actividad hacia la huerta.
«Estamos acostumbrados a huir de las crisis», comenta sobre su situación, pues escapó de la de Uruguay, llegó y sufrió la del 2008. «Y ahora esto, que parece que va para largo», añade.
La eliminación de las ceremonias fúnebres vino a poner la puntilla a estos negocios, que al estar cerrados ni siquiera pueden airear bien las plantas.