La oficina de atención a los retornados de Vimianzo abre dos días a la semana, los lunes y los jueves. Su finalidad no es lucrativa (solo para cubrir gastos), ya que de ella se encargan otros jubilados y pensionistas que estos años, a base de mucha lucha, se han puesto al día en la maraña legal que afecta, de un modo o de otro, a quien regresa de la emigración.
Pero la lucha sigue a nivel estatal en muchos frentes. Por ejemplo, la rebaja de su IRPF, que está en el 23 % aproximadamente (hay matices), mucho más que el 12 o el 16 de media, y muchísimo más que, por ejemplo, en Ginebra. O que se amplíe el mínimo exento, teniendo en cuenta que aquí se tienen en cuenta catorce pagas, y en Suiza doce. También determinadas cuestiones de reconocimiento de incapacidades, tributación por segundo pilar, rentas y capital a la hora de cambiar de país...
Rocha recuerda que, durante muchos años, los emigrantes mandaban todo el dinero que podían a Galicia y España, lo que ayudó a muchas familias, pero ese dinero era menos «que o que sacaban de España, para Suiza, moitos políticos e empresarios».