«Na estrea, Eirís tocou en directo a música que compuxo para a obra»

Ártabro fue un grupo que representó pocas obras, pero dio lugar a la Primavera de Teatro que al año siguiente se trasladaría a octubre. Ahí nació el FIOT


Carballo / La Voz

La foto. Febrero de 1992. La compañía de teatro Ártabro de Carballo ensayaba la que iba a ser su tercera y última obra, «Os cravos de prata», una comedia irlandesa que narraba las dificultades de una familia para organizar un entierro como pretendía el presunto fallecido. Tenían que ensayar en la Casa da Xuventude porque entonces no había otro lugar para hacerlo. El estreno se llevó a cabo en el Cine Rega, durante las fiestas de San Xoán de ese año, y fue todo un éxito. La compañía formaba parte entonces de la asociación cultural Lumieira. Los ensayos eran poco habituales, ya que la mayor parte de los actores estaban estudiando fuera de Carballo. 

Los protagonistas. Mari Carmen Vila, Mónica Mariño, Antón Guitoi y Alberto Sueiro son cuatro de los diez actores aficionados que se repartieron los trece papeles de la obra. Guitoy y Sueiro ya habían estado en «Non lle busques tres pernas ao alcalde», germen de la compañía nacida en diciembre de 1987, y que se estrenó en el San Xoán de 1988, con un extraordinario éxito. Mari Carmen Vila es abogada y edil del PSOE; Mónica Mariño, directora del instituto Alfredo Brañas, y Antón Guitoy y Alberto Sueiro son empresarios. Los cuatro siguen siendo miembros de la asociación Telón e Aparte, que nació precisamente tras la representación de «Os cravos de prata», la última de Ártabro.

La historia. Hay que tener ya una edad, pero el carballés que la tiene recuerda por fuerza Non lle busques tres pernas ao alcalde, una obra que se estrenó en el San Xoán de 1988 en el cine Cervantes. De ese montaje nació Ártabro, que dependía de la asociación Lumieira. Tras el primer éxito, que los llevó por toda Galicia, representaron en el Alfredo Brañas Un pequeno favor, que pasó sin pena ni gloria, pero remontaron en 1992 con Os cravos de prata, una comedia negra, muy irlandesa, que se representó por primera en el cine Rega, también en el San Xoán y tuvo un éxito impresionante. «Na estrea, Xosé Manuel Eirís tocou en directo a música que compuxo para a obra», recuerda Alberto Sueiro, que tenía un pequeñísimo papel de médico porque entonces estudiaba un máster en Madrid y apenas podía ensayar. «Estábamos del dichoso máster de economía hasta las narices», recuerda Mónica Mariño, que era la irritada esposa del supuesto muerto, un borrachín que había escondido su dinero y que quería un ataúd con cuatro clavos de plata, dos más que el que tuvo su adversario. Ese era el papel de Antón Guitoi, al que tampoco le quedaba mucho tiempo libre porque tenía el pub Silfo, un local emblemático muy ligado al teatro. «No se sabía nada el papel, había que improvisar constantemente», recuerda Mónica Mariño, aunque también señala que fue una de las mejores y más divertidas etapas de su vida. «Creo que foi en Mazaricos, que fixemos a obra nun pavillón, nós no medio, e a xente nas gradas», recuerda Alberto Sueiro. También acudieron a Negreira, Vimianzo, Ordes y al colegio de Agualada, donde llegaron a representar la obra en un escenario hecho de mesas. Recorrieron un montón de lugares del entorno en una gira que se hacía cuando tenían tiempo y que les llevaba a locales para nada adecuados. Pero era lo mismo que ocurría en Carballo, donde tenían que ensayar en la Casa da Xuventude.

Diez personas participaron en aquella obra que había de ser la última de Ártabro. El mismo año en que Os cravos de prata andaba divirtiendo a los carballeses y vecinos del entorno, se presentó Primavera de Teatro, un ciclo con cinco obras que organizaron la compañía teatral, aún ligada a Lumieira, y el Concello carballés, cuyo técnico de Cultura era precisamente Xosé Manuel Eirís. Poco más había de durar Ártabro, que de convirtió en la asociación Telón e Aparte. «Recuerdo que todos fuimos a firmar para montarla», señala Mónica Mariño. Eran mucha gente. Si algo tenía Ártabro era que se trataba de un colectivo abierto. En cada obra participaban personas distintas tanto en la parte actoral como en el montaje o la realización del escenario. Hubo una última obra, Súpertot, que no llegó a estrenarse.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Na estrea, Eirís tocou en directo a música que compuxo para a obra»