Tras un declive, aumenta de nuevo el número de bodas en la comarca

Sofía Caamaño / S. G. CARBALLO / LA VOZ

VIMIANZO

XESUS BUA

El peor dato fue hace 4 años, pero la tradición manda y a veces cuesta lograr cita

27 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Carmen Arjomil y Alberto Álvarez se casaron ayer en la iglesia de Vimianzo y posteriormente celebraron el enlace en el restaurante Pastoriza. La de ellos es una de las muchas bodas que se han celebrado -y se celebran -a lo largo de este verano en la zona.

A pesar de que en los últimos tiempos hubo una bajada en el número de matrimonios que se oficiaban en la comarca (en el 2013 se bajó por primera vez de las 300), la cifra total de los 16 municipios de la zona se va recuperando. El año pasado ya hubo un total de 337 enlaces.

Chelo Suárez, que lleva trabajando en el restaurante del hotel Punta del Este de Carballo desde 1982, asegura: «Estamos a tope. O 2018 témolo case totalmente reservado e incluso contamos xa con algunhas datas marcadas para o 2019». Suárez afirma que ellos no notaron demasiado la crisis en el número de bodas celebradas, pero sí que se percibió una menor capacidad económica por parte de los clientes «no que se refire ao menú».

También Mensi Gómez, que actualmente regenta la tienda de vestidos Euronovias en Bértoa y que lleva trabajando en el sector 25 años, percibió el impacto de la crisis económica en su negocio: «Hasta el 2012 había muchas bodas, después empezó a descender. Casarse es muy caro, no solo el vestido, que eso es lo de menos, sino todo lo que viene después: restaurante, animación...».

Mensi también está empezando a notar que, si bien muchas personas se casan a una edad más avanzada de lo que ocurría antiguamente, ahora se está incrementando el número de jóvenes que dan el paso: «Tengo clientas de 21 y 22 años», explica.

«Nos últimos tempos a celebración das vodas cambiou ao 100 por cen»

«Las bodas son como todo, evolucionan. Son modas. Al igual que ahora en la forma de vestir vuelven los prototipos de hace 30 años, en las bodas igual» relata Mensi Gómez, propietaria de Euronovias.

Mensi asegura que las novias siguen prefiriendo los vestidos tradicionales. «Muchas piensan: ya que me caso, pues me caso bien» narra. Sin embargo, sí es cierto que han cambiado muchos de los prototipos que se tenían en tiempos pasados en lo referente al matrimonio. «Con la tecnología de Internet la gente llega aquí con fotos de vestidos de todo tipo, antes era más fácil», cuenta.

También a la hora de la celebración se han percibido los cambios. Chelo Suárez, del restaurante Punta del Este, asegura: «As vodas cambiaron ao 100%. A xente preocúpase moito máis pola decoración. Antes non era así. Agora chegan aquí e cada parella pide unha temática distinta: algo relacionado cunha película, co mar, etcétera. Xa só preparar a decoración nos pode levar polo menos unha semana».

Tanto Mensi como Chelo, que llevan trabajando muchos años en el sector, concuerdan que una de las transformaciones más generalizadas es la disminución en el número de invitados. «Antes as vodas eran moito máis grandes. Agora aínda hai algunha de 300 invitados, pero é unha excepción. O normal é que sexan entre 120 e 140 persoas. Ademais a xente quédase de festa ata máis tarde. Se antes marchaban as 00:00 horas agora alárgase ata as 6:00» explica Chelo.