El arquitecto de Vimianzo compró el pazo de Boallo por 30.000 euros

Julio Vázquez informó la segregación de las fincas para poder comprarlas

Los hórreos están protegidos porque están catalogados como Bens de Interese Cultural.
Los hórreos están protegidos porque están catalogados como Bens de Interese Cultural.

Carballo / La Voz

El pazo de Boallo pertenece desde el 10 de noviembre del 2011 al arquitecto municipal de Vimianzo, Julio Vázquez, que se lo compró a María Somoza Blanco-Rajoy, ya fallecida, por 30.000 euros. Entonces ya era alcalde Manuel Antelo, que, curiosamente, no se enteró hasta el 25 de noviembre pasado de quién era el propietario de este bien catalogado en el Inventario de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia.

Ahora, el gobierno local espera de la Consellería de Cultura una respuesta. El 23 de febrero envió de nuevo a la Xunta una solicitud para ejerza el derecho de retracto en favor del Concello, por considerar que el edificio tiene un indudable interés histórico y patrimonial y porque el precio está al alcance de cualquier Administración, sobre todo si se tiene en cuenta que por el pazo el arquitecto solo pagó 15.000 euros y que el resto del dinero corresponde a la finca adyacente. En total son más de 10.000 metros cuadrados a menos de 3 euros por cada uno de ellos.

Al margen de la escasa valoración del inmueble y los terrenos que lo circundan, adquirir la finca no fue sencillo. Formaba parte del conocido como coto de Boallo, que era de la familia Blanco Rajoy desde 1891. María Somoza la obtuvo de su madre. Se trataba de una propiedad rústica enorme, pero con un valor limitado porque no se podía dividir, según la Lei do Solo del 2002, vigente entonces. Solo se permitía la segregación en el caso de que sirviera para la realización de mejoras en explotaciones agrarias y previa licencia municipal.

El 5 de septiembre del 2011 la junta de gobierno de Vimianzo aprobó la segregación atendiendo al informe del arquitecto municipal. No constaba proyecto de mejora preceptivo, aunque sí se especificaba que era para una plantación de kiwis. Sin embargo el alcalde señaló que allí ni hubo ni hay tales plantas. El arquitecto Julio Sánchez fue consultado, pero declinó realizar declaraciones sobre el asunto.

Aunque la segregación ya fue inscrita ante notario el 3 de octubre, el 7 de noviembre volvió a presentarse a otra junta de gobierno para cambiar la extensión de la parcela segregada, que en la segunda vuelta supera los 3.000 metros cuadrados.

Julio Vázquez compró tres días más tarde, el 10 de noviembre, el pazo y el terreno adyacente. La segregación de las parcelas del conjunto de la construcción principal y la finca en la que están los hórreos tenía que hacerse porque la casa señorial está en suelo urbano, pero el resto es rústico y había que desgajarlo de los más de 2,4 millones de metros cuadrados que María Somoza-Blanco-Rajoy tenía en la zona. En el mismo acto de compra-venta se agregaron las dos fincas y quedó en una.

Ese mismo año, María Somoza vendió otras fincas de lo que era su propiedad, el precio del monte rondó los 5.000 euros por hectárea, un valor considerado normal para la zona.

Concello

Limpieza. El 19 de noviembre del 2014 el Concello de Vimianzo envía a María Somoza Blanco-Rajoy un requerimiento para que adecente el Pazo de Boallo. Las quejas de los vecinos, que temen que la construcción se venga abajo, hacen que el gobierno local envíe a la Policía Local para la realización de un informe sobre el estado de la construcción. El día 25 de noviembre el Concello se entera por José Ucieda Somoza, albacea testamentario de María Somoza, de que el dueño es Julio Vázquez, el arquitecto municipal que está suspendido de empleo y sueldo.

Confusión. El alcalde considera que la falta de información sobre el pazo de Boallo puede deberse a una confusión. En la normativa urbanística de Vimianzo, donde aparece reflejado, figura como pazo da Pedriña en Berdeogas, en tanto que como pazo de Boallo aparece recogido con ficha propia en el Inventario do Patrimonio Cultural da Xunta de Galicia.

Xunta

Información. El 10 de diciembre del 2014 el Concello de Vimianzo envía a la Xunta de Galicia una solicitud para saber si los propietarios del Pazo de Boallo informaron sobre la venta del bien. Así deben hacerlo los dueños de bienes declarados y catalogados cuando quieren vender, con el fin de ejercer el derecho de retracto que tiene la Administración en estos casos. El gobierno local todavía no ha recibido respuesta alguna por parte de la Administración.

Patrimonio

Estudio. Para defender su interés por el pazo, el Concello de Vimianzo encargó un estudio sobre el edificio y las construcciones adyacentes. El arqueólogo Ángel Concheiro asegura que «constitúe unha mostra moi representativa e valiosa da arquitectura civil de finais do século XVII en ambientes rurais». Señala que a pesar de estar en ruinas conserva la estructura original. Además destaca los demás elementos del conjunto arquitectónico histórico, como la gran huerta en la que están los hórreos (protegidos como Bens de Interese Cultural).

Historia

Arrendamientos. Otra característica importante del pazo es que fue uno de los centros de los Arrendamientos Rústicos que se mantuvieron hasta finales de los años 90. Entonces aún quedaban en Berdoias ocho familias sin casa ni tierras propias, viviendo en un sistema casi feudal, que se mantuvo por parte del Senado y que continuó hasta finales del año 2000, cuando se resolvieron todos los casos.

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