Un matrimonio con crisis cíclicas


No hay tanta diferencia entre un matrimonio y un pacto de gobierno. En ambos casos las partes firman un contrato o un acuerdo en el que se establecen las normas de convivencia. Dejando aparte el amor, que está muy sobrevalorado a causa de las telenovelas, los objetivos de una pareja marital o gubernamental suelen ser los mismos: sacar adelante un proyecto común.

Haber hay matrimonios y gobiernos bipartidistas de todo tipo y en los dos casos cada uno sabe lo que pasa en su casa o en su Concello, pero es verdad que en muchas ocasiones los trapos sucios en lugar de lavarse en la intimidad del hogar se ponen en el tendal a la vista de todo el mundo.

Si, además, de lo que hablamos no es una pareja sino un trío, tenemos garantizado un lío considerable. Es lo que parece ocurrir en Ponteceso, donde las crisis llegan siempre en Navidad, como los cuñados y el mazapán. En tales fechas es fácil perder la tranquilidad doméstica e imposible evitar engordar unos kilos.

A solo unos días de la Nochebuena, la formación que lidera José Manuel Pose Verdes volvió a poner en tela de juicio su relación no ya con el PSOE, sino con el alcalde Lois García Carballido personalmente. Tan cercana es la relación que como un cónyuge despechado le echa en cara la atención que quiere recibir, que salga constantemente en las «fotos de inauguración». Curiosamente el tercer vértice de este trío, el BNG, es el más prudente, el que parece estar más cerca del alcalde, el más fiel.

Lo más curioso del caso es que la crisis en este matrimonio político no es algo nuevo. Es empezar a subir el precio del marisco y a encender los arcos luminosos y a APIN le entra un algo que le hace bullir el alma y poner en tela de juicio la relación. En la Navidad del 2017 ya se dieron un poco de espacio para repensarse el acuerdo. «En principio estamos fóra, a ver a que chegamos con eles nestes vindeiros sete días», dijo entonces Pose Verdes.

La relación se arregló, pero la tranquilidad cónyuge-gubernamental solo duró un año. Fue todo uno, mentar el GES, que adopta el papel de hijo díscolo y respondón, y que se armara la marimorena. García Carballido se alzó en su defensa y Pose Verdes le dio un ultimátum: o el niño o yo. Esta vez no hubo siete días para pensárselo, porque el líder de APIN no tenía intención de romper, sino señalar que García Carballido no podía seguir siendo el consentidor, el alma cándida que todo lo perdona.

El caso es que solo quedan cuatro meses para las elecciones y que el resultado en el municipio está muy abierto, como dicen los cronistas deportivos. Por si acaso y para no enfadar, la última nota sobre cuestiones municipales venía encabezada por García Carballido y rematada por Pose Verdes. Pax pontecesana.

Autor crÓNICA CIUDADANA

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