carballo / la voz

Respirar el entorno, sentir la naturaleza, el aroma del mar, vivir su historia.... La decoración del Parador Costa da Morte de Lourido, en Muxía, se ha entendido como una prolongación del paisaje gallego y, particularmente, del paisaje de la comarca, del propio municipio y hasta de la ladera que acoge a este balcón sobre el Atlántico. Las plantas o las piedras que puede ver fuera tienen también representación dentro. La empresa gallega Sutega y el grupo Ramón García resultaron los adjudicatorios del concurso de diseño, decoración, fabricación y montaje del parador: para tal cometido formaron un tándem con muy buen resultado e implementaron en el complejo lo que han denominado Proyecto Natura, sostenido en ese espíritu de empapar al huésped de la realidad exterior en cada detalle. La idea va en sintonía con el respeto e integración de la propia arquitectura del parador en el entorno en el que se ubica. Todo quiere ser un homenaje a la tierra.

Cada una de las estancias se ha llenado de vida a través de formas orgánicas, inspiradas en piedras y vegetación. «Diseños atemporales y sencillos, a la vez que acogedores y transmisores de bienestar y tranquilidad», recoge Paradores. En cuanto a los materiales, se ha apostado por el mismo tipo de piedra y madera de la propia estructura de parador, siempre en tonos neutros. Así, la gama cromática tiene como hilo conductor esa referencia a los elementos del ADN gallego, así como a los colores característicos de la zona, desde los del mar hasta los de la vegetación o los de los atardeceres que pueden disfrutarse no muy lejos de Lourido.

«La Costa da Morte tenía que estar representada en este parador. Todo tenía que tener un contenido, cada habitación tenía que recordar al huésped qué es la Costa da Morte. Encajan las formas, los colores, los tonos. Encaja todo», asegura en un vídeo difundido por el Clúster da Madeira e do Deseño de Galicia el director del complejo, Julio Castro Marcote. «Empresas gallegas, referentes en diseño e innovación», afirman desde el Clúster. La madera tiene un gran protagonismo en el parador. Tradiciones y artesanía de la comarca y de Galicia impregnan asimismo la decoración del hotel, que abrió sus puertas el 25 de junio con reservas llenas para julio y agosto.

Medios 100 % gallegos se han empleado para dotar de identidad al parador, que alberga una importante colección de arte y raíz. Destaca ya en la recepción Habanero, del escultor Francisco Leiro, una pieza de gran formato que supone un punto de partida de un particular recorrido por la vida, la historia y la cultura gallegas. Ramón Caamaño, José Suárez, Manuel Ferrol, José Vidal o Virxilio Viéitez firman algunas de las fotografías expuestas, una mirada al pasado, y conviven sin estridencias con otras del presente, de autores más contemporáneo. El talento de Álvaro de la Vega también se puede apreciar en Muxía, del lado del oficio de siglos de los oleiros de Buño o de la pericia del encaixe.

«El resultado ha sido más que satisfactorio. Yo como diseñador, y creo que todo el equipo técnico, de instalación y fábrica, estamos encantados», valoraba ayer David García, líder del equipo de diseño de Ramón García. Han sido meses de trabajo y esfuerzo, desde finales del 2019, que han «merecido la pena». «Es una zona que a mí particularmente me encanta», confiesa. De ahí que haber ganado en su día el concurso le produzca especial alegría.

«Hay zonas en las que te sientas y tienes la sensación de estar en un museo»

David García alude a los «espacios museísticos» que han sido capaces de crear en el parador. «Hay zonas en las que te sientas y tienes la sensación de estar en un museo, no en un hotel», explica. Encantado con el resultado, hay algo que lo alegra especialmente, y es haber podido entregarse a un proyecto «tan importante y trascendente» como este «en nuestra propia tierra». No se ha cumplido eso, dice, de que uno nunca es profeta en la suya y está convencido de que la colaboración con Sutega para el parador muxián marcará un antes y un después «en nuestro trabajo conjunto, como tándem, algo que en Galicia tampoco es habitual». «Era la primera vez que la colaboración era total, desde el principio, para un proyecto integral, 360 como nos gusta llamarlo a nosotros: diseño, fábrica, textil, mobiliario, todo...», valoraba ayer. Siente orgullo, como confiesa en ese vídeo del Clúster mientras charla con Fran Pérez, de Sutega, caminando por la playa de Lourido, parador al fondo: «Pocas veces se trabaja con equipos tan grandes que estén tan bien ensamblados», dicen.

«Abrir la cortina, ver el mar...»

García pasó la noche de la apertura en el complejo. Concuerda en que es un sitio para admirar, «pero sobre todo para visitar». «Abrir la cortina, ver el mar... es algo espectacular. Es un sitio para estar tranquilo, relajado, respiras naturaleza», evoca. Por eso han querido que plantas, piedras y elementos naturales que podían ver en la Costa da Morte, en Muxía o en el propio entorno del parador tuviesen evocaciones dentro. Habla asimismo de una colaboración total con Paradores a la hora de buscarle el lugar perfecto a la colección de arte o a los elementos artesanos que la empresa pública quería tener presente en esta instalación: «El entendimiento fue total en este sentido. No era pon lo que quieras y dónde te dé la gana, para nada. Ellos elegían una obra y nosotros buscábamos ubicación y puesta en escena», indica sobre esa sintonía, aludiendo a casos particulares como el de la escultura de Leiro.

El proyecto Natura, el ensamblaje con lo exterior, inspira desde las habitaciones a la recepción o el restaurante. Hasta el nombre de cada uno de los cuartos habla de parajes de la zona, de su ubicación y de sus leyendas, recogido todo ello en una carta náutica. Sutega resultó adjudicataria de la decoración en Lourido por 896.000 euros, más IVA.

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Así se decoró el Parador de Muxía