03 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
Vigas, pilares, estructuras y armazones solitarios lucen frente al Atlántico espumoso movido por los rigores del próximo invierno. Serían unas buenas vistas para disfrutarlas desde una confortable instalación del Parador del Prestige. Las obras no solo se eternizan. De vez en cuando, como ahora, los trabajos paran sin que se hayan preocupado de dar una explicación. El proyecto sigue tragándose hojas del calendario. ¿Hasta cuándo?