Empiezan los recelos y los codazos

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CRÓNICA

LAXE

ANA GARCÍA

Resta un año y cinco meses para la celebración de unas nuevas elecciones municipales y los partidos empiezan a tomar posiciones con vistas a ganarse el electorado. El que más y el que menos empieza a reivindicarse. Incluso en aquellos concellos en los que hay más de un inquilino en el gobierno municipal comienzan a vislumbrarse los recelos. Aquellos apretones de manos de junio del 2015 quedaron ya muy atrás en el tiempo y toca tomar posiciones. Conselleiros, directores xerales y demás representantes de la Xunta y de la Diputación visitan cada dos por tres la Costa da Morte. Cualquier actuación o propuesta, por muy nimia que sea, sirve para ser inaugurada o presentada. Se llama al diputado, al portavoz y concejales municipales de turno por aquello de que hagan bulto en la foto. Y si el alcalde de esa localidad no es de la cuerda que interesa, pues ni se le avisa, no vaya a ser que también quiera salir en la foto.

Todavía recuerdo el monumental cabreo que agarró el exalcalde de Laxe Anton Carracedo cuando el 26 de febrero del 2011 apareció el entonces presidente de Portos, José Manuel Álvarez-Campana, para hablar de la retirada de arena de la playa del caso urbano sin haber notificado su visita al regidor, que se encontraba en su despacho a solo 300 metros. Sí estaba el entonces portavoz municipal del PP, Ambrosio Oróns. Carracedo me soltó aquello de «falta de lealdade política» y recordó que siendo regidor de Laxe, Fraga construyó la depuradora por tres millones de euros: «Se chega a ser agora con Feijoo non teríamos depuradora», me aseguró.

En Ponteceso, el cabreo o malestar, como se quiera llamar, en las filas de APIN con el PSOE, con dos amagos de ruptura de gobierno incluidos en cosa de un año, tiene que ver con esos recelos propios de un partido que dentro de 17 meses tendrá que explicar a su electorado lo que se hizo gracias a sus dos concejalías. Oficialmente, el acuerdo sellado estos días tiene que ver con la definición de las áreas de trabajo e impedir que los socialistas metan el hocico donde no les llaman. En la práctica, tratar de sacar rédito a este bipartito. En Coristanco, estas discrepancias entre TeGa, PSOE y BNG surgieron mucho antes. Hoy el tripartito es historia y los seis no adscritos (antes PP) y el edil del PSOE (según los socialistas, concejal no adscrito) gobiernan Coristanco con verdadera calma chicha. Sin fisuras.

Y claro que empiezan los movimientos en la Costa da Morte. Los teóricos candidatos no quieren que se repita lo que sucedió en Carballo En el 2007, el BNG sacó nueve ediles y el PSOE, 3. Hubo un gobierno estable, pero a la hora de venderse a los vecinos, en las municipales del 2011, los socialistas, liderados por Viña, se pegaron el batacazo padre. Pasaron de 3 a 1 edil y el BNG rozó la mayoría absoluta. Los socialistas achacaron este resultado a que no supieron vender el trabajo de cuatro años, algo que Ferrero y los suyos sí supieron hacer. Ahora empieza el juego y el que más y el que menos verá a su compañero de batallas como un rival.