La seta, denominada «Entoloma corunnense», fue hallada por el micólogo pontevedrés Jaime Blanco Dios
02 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Es pequeña y escurridiza. No porque tenga vida reptante propia, sino porque nace en las dunas, en medio de la arena, y un temporal, el agua y sobre todo el viento, pueden hacerla desaparecer hasta otra ocasión. «Atopala é como unha lotaría», explica el micólogo Jaime Blanco Dios, el descubridor de la seta u hongo Entoloma corunnense. Una especie única que halló en dos playas, la de Soesto, en Laxe, y la de Carragueiros, en Boiro. El apelativo coruñés viene precisamente de esta ubicación geográfica en las costas de la provincia.
Lotería no, pero hallar un nuevo hongo no es cosa sencilla, y mucho menos de un día para otro. En este caso, las primeras observaciones son de hace 14 años, casualmente unos días antes del Prestige. Blanco quería confirmar su singularidad y ya lo ha hecho, con un artículo en la revista especializada Tarrelos, de la Federación Galega de Micoloxía. Aporta datos de macroscopia y de microscopia, que confirman esa identidad hasta ahora no catalogada, aunque faltan aún los del ADN, que también se suelen realizar. Son trabajos lentos, y no hay que olvidar que en Galicia hay unas 2.700 clases de setas, de ahí que sea preciso diferenciar en detalles que se le escapan por completo a los legos en la materia e incluso a aficionados avezados. Al principio se hacen propuestas, y después esos datos se van cotejando y confirmando.
La seta mide entre tres y cuatro centímetros. El hábitat, las dunas, no es habitual, porque tienen un ph neutro, explica, y la mayoría del suelo en Galicia es ácido. Nadie va a hacerlo, pero, ¿y si alguna persona quisiese comer estas setas? «Seguramente non se poderían comer, o xénero entoloma son, ou sospeitosas, ou velenosas», señala este divulgador científico, Premio Cidade de Pontevedra y deportista de élite de paddleball.