Una ONU de crebas llegadas a Fisterra

Un grupo de niños recogen en la playa de Talón objetos plásticos de China, Grecia o Rusia, entre otros países


cee / la voz

Raúl, que tiene tres años, Zeltia, Diego y Manu, de 5, han formado en Fisterra su propio grupo de aventureros que dedica cada miércoles a una actividad singular, muy distinta a los videojuegos, la tableta o a quedarse jugando en el parque. En lugar de eso -con el impulso de sus familias, claro está- un día se convierten en espeleólogos de Arnela con pulseras fluorescentes y otro o bien son mineros de oro con las estalactitas de mica de O Rostro o entierran cápsulas del tiempo, para recuperarlas pasada una larga temporada.

Este miércoles, sin ir más lejos, les tocó erigirse en los guardianes ambientales de la playa de Talón, y en apenas hora y media, entre las 17.30 y las 19.00 horas, juntaron nada menos que una decena de sacos de desperdicios. Material del que dieron cuenta al Concello para que alguién acudiese a retirarlo.

Más allá de la cantidad, que no deja de ser notable atendiendo a la corta edad del equipo, lo más llamativo es la diversidad de lo que se encontraron, que da una idea de la gravedad que ha alcanzado la contaminación marina alrededor de todo el globo. Es más, pone sobre la mesa lo interconectado que estamos todos y la manera en las acciones desaprensivas en cualquier parte del mundo se acaban notando a miles de kilómetros de distancia.

Recogidos por sus menudas manos fueron entrando en las bolsas yogures griegos, pero griegos de verdad, no por el tipo de derivado lácteo, sino porque tenían las etiquetas impresas en este alfabeto. Y no fue el único con el que se toparon, por más que ellos -la mayoría- a estas alturas estén empezando a leer. Había un envase de mantequilla sueco y otro de salsa de tomate con caracteres cirílicos propios del ruso, el búlgaro o alguno de esos idiomas propios de la europa oriental. Incluso una botella de té verde con las inscripciones en chino, con lo que, de seguir así, las crebas llegadas a Talón van camino de constituirse como una pequeña representación de la ONU. Hasta de las famosas botellas de aceite llegadas a Camelle y a otras playas más al norte había también representación.

Ahora bien, sería equivocado pensar que los vertidos de basura al mar son un fenómeno propio del norte de Europa, porque los pequeños exploradores, que cuentan con su propia chapa de aventureros para estas expediciones, sobre todo se toparon con residuos originados seguramente a muy pocas millas de distancia. Redes, botellas, nasas... constituyeron el grueso de los hallazgos, entre los que llamaba especialmente la atención el gran número de unas piezas de plástico alargadas, parecidas a puñales con las dos puntas afiladas. Consultado al respecto, resulta que se trata de uno de los artilugios que se emplea para enganchar las cuerdas de las bateas.

Está claro que para Zeltia, Diego, Manu y Raúl no se trata más que de un juego, que sus familias se trabajan bastante para hacerlo diferente cada semana, pero que, en el fondo, sirve para poner de relieve qué cápsulas del tiempo les estamos legando para cuando se hagan mayores.

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