Cobra fuerza la idea de que el perro de Fisterra se ahorcó por accidente

El resto de canes se recuperan bien en el centro de Brandomil


cee / la voz

Lo que ocurrió realmente con el perro que apareció ahorcado en el patio de la vivienda de una vecina de Fisterra de 82 años deberá decirlo la titular del Juzgado de Instrucción Número 2 de Corcubión. Ahora bien, cada día que pasa son más las voces que apuntan hacia una muerte accidental del animal que, eso sí, no estaba atendido en las condiciones debidas, que a una actuación prácticamente sádica de la propia mujer o de alguien de su entorno.

En principio, el Seprona de la Guardia Civil abordó el caso como un delito de maltrato animal con resultado de muerte, al entender que el ahorcamiento del perro pudo llevarse a cabo de manera intencionada. Sin embargo, los agentes de la Policía Local que actuaron en un primer momento no lo vieron tan claro y mucho menos algunos de los vecinos más próximos que en estos últimos días se han ido pronunciando en descarga de la mujer. De hecho, la propia implicada negó en un primero momento a los agentes municipales que tuviese a perro alguno colgado en el patio, aunque estos, después de dar unas vueltas alrededor de la vivienda pudieron observarlo por sí mismos. Es más, vecinos próximos que conocen su situación dan por hecho que el perro tuvo que morir de manera accidental al tratar de saltar la valla del muro que cierra el recinto, aunque, en cierta medida, ese accidente tuviese que ver con la situación en la que se encontraba el animal. Debido al tiempo que pasaba atado y a la longitud de la cuerda el perro pudo saltar e ir enroscando la cuerda en torno a los trancos de la valla hasta que murió ahorcado. Al menos eso es lo que afirman estos vecinos y lo que parece desprenderse de la imagen facilitada por la Guardia Civil.

Además, también destacan que la mujer, que tiene problemas de movilidad y cuida de una hermana dependiente, se hizo cargo de estos perros que recogía del abandono. Y si bien es cierto que se encontraban en un entorno sin limpiar de sus propios excrementos, por lo que se presume que recibían escasos cuidados, también lo es que no sufren desnutrición. De ahí que, después de desparasitarlos, se estén recuperando de manera satisfactoria en el centro de XEA de Brandomil, donde se pueden adoptar los 10 cachorros que trajo al mundo una de las perras rescatadas, toda vez que los adultos están a cargo del Concello a la espera de lo que diga la jueza.

Según explica un cuidador, los animales están bien y ahora les falta «volver confiar na xente».

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