Gentes del Finisterre
04 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La vida, decididamente, deberían protagonizarla los niños. Todo acto cultural, festivo, lúdico, artístico posee connotaciones distintas cuando asoma un rapaz. Fíjense en la foto de Gabriel y Lorena , los más jovencitos de la Procesión de Dolores de Fisterra. Están ahí, iluminando nuestras vidas, pegaditos a la iglesia románica de Santa María das Areas para abrirnos los ojos. Gabriel y Lorena, qué guapos. Gracias por concedernos un intermedio de felicidad, junto a los veteranos, todos puestos y ataviados para una cita tan hermosa. Sólo hay algo que pueda ampliar el horizonte de la juventud: la experiencia. No me digan que no. Media botella de inocencia y otra media de conocimientos es la dosis exacta para la felicidad. Qué bárbaro. Lo siento, parezco Kierkegaard (bravo lateral danés o algo por el estilo...), así que al grano, amiguitos. Perfecto Canosa fue durante mucho tiempo el presidente de la Asociación de Veciños de Fisterra y ahora (bueno, ahora, ahora... desde hace 20 años, fíjense) es el encargado de que las filas de la procesión vayan como Dios manda. Piii, po, para, piiiiii, po. Porrrrrón, porrrrón, porrrrón. «Veña mozos, esas ringleiras». Piii, po, para, piiiiii, po. Porrrrrón, porrrrón, porrrrón. «Manolus (alguno irá vestido de romano), ¡que tumbas para a dereita!». Piii, po, para, piiiiii, po. Porrrrrón, porrrrón, porrrrón. Perfecto. Me dicen que es uno de los artífices de que las procesiones de Fisterra salgan así de bien. Cocinera en jefe La cocina debería tener rangos. Pinche, superpinche , catador, camarero, auxiliar de cocina, cocinador , cocinero, gran cocinero y cocinero en jefe. En este último grupo estaría Carmen Arán Jallas , la cocinera en jefe del colegio de Os Muíños (Muxía). Acaba de jubilarse y por lo que me comunican el entorno las van a pasar canutas. No porque los que vengan lo vayan a hacer mal (mejor es imposible, eso es cierto), sino porque todos guardan tanto cariño a Carmen que será difícil acostumbrarse a su ausencia. Bueno, a la suya y a la de los espectaculares platos que preparaba. Y con qué mimo, oigan. Que entre tanta hamburguesa, ya me dirán en donde quedó el paladar. Los profesores y los padres de la chavalada le tributaron un merecidísimo homenaje el viernes pasado. Hubo regalitos, buenos deseos y alguna lagrimilla. Carmen recibió una placa en la que se recuerda que alimentó a muchos niños. Y los alimentó de estómago y de espíritu, siempre con sus palabras cariñosas. Mucha suerte, Carmen, y por supuesto no deje de preparar esos fantásticos platos. Será gracias a los platos de Carmen que los niños de Os Muíños, en Muxía, salen tan garbosos y tienen tanta fuerza para narrar historias. Será por eso, digo, que al parecer los alumnos se han destapado en el arte del monólogo. Gracias al programa Tíralle da lingua , que se organiza en muchos centros gallegos, los chapulines de Os Muíños se atreven a lanzar sus historias, contando batallas gracias a la imaginación y expresándose con su cuerpo. Miren a Adrián Liñeiro , de Bouzas, en la parroquia de Moraime, ahí todo puesto. Un fenómeno. Colegio de artistas éste, sí señor...