Dumbría es el municipio que más y mejor ilumina sus lugares emblemáticos, que brillan más en la localidad costera
27 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Dumbría brilla con luz propia. Es una manera de hablar, pero también un hecho evidente en un municipio que tiene cuatro parques eólicos y uno en proyecto; cinco hidroeléctricas y tres pendientes, y cinco líneas de alta tensión que atraviesan su territorio. ¡No será por corriente! Como no podría ser de otro modo, el segundo museo de la electricidad de Galicia se instaló en O Ézaro, gracias a un acuerdo a cuatro bandas de la Diputación, Neria, Ferroatlántica y el Concello.
Tal vez por todo ello, la luz brilla mucho en O Ézaro. De día, con las tonalidades cambiantes de las laderas del Pindo y hasta del mar, y de noche, gracias a los reflectores y luces directas e indirectas de última generación instaladas por diversos puntos.
Uno de ellos es la iglesia nueva (aunque tiene más de 50 años), que en efecto parece mucho más nueva aún tras los últimos retoques en su exterior. Los reflectores le dan un aspecto casi de juguete. Otro es el cementerio. En este caso tiene truco, porque los reflectores son los de los miradores recientemente construidos junto a la carretera, pero le confieren igualmente un aspecto singular, sobre todo si en el encuadre visual se incluye (difícil no hacerlo) el Pindo, al fondo.
También desde allí se aprecia el nuevo paseo del puente, pero no otra fuente de luz muy reciente y de enorme vistosidad: el puerto deportivo situado en el interior de la ensenada, ya copado por barcos y lanchas. Una buena perspectiva es la que se ofrece desde la subida al depósito y mirador. Recuerda a alguno de las Rías Baixas.