Utopía o Distopía en Coristanco


Es posible que en Coristanco estemos asistiendo a un experimento, a pequeña escala, de una nueva forma de hacer política. Quizá lo que muchos suponemos que es una tomadura de pelo monumental sea, en realidad un ensayo de una forma avanzada de gestión municipal que apenas se ha probado en este planeta, pero que ha dado buenos resultados en otras galaxias. Puede ser. De hecho creo que vi un episodio sobre algo parecido en la famosa serie Star Trek, que, como todo el mundo sabe, avanzó temas y sistemas que hoy en día son frecuentes, pero que entonces eran inimaginables.

Pongamos que en Coristanco se prueba la utopía. A la vista de todos tendríamos un gobierno local formado por un alcalde joven, emprendedor, desinteresado y consciente que se rodea de laboriosos funcionarios e ilusionados concejales que no son de su partido político para sacar a Coristanco del pozo económico en el que se encuentra.

Pero si existe Ying es porque hay Yang. Incluso las personas con menos conocimientos de la filosofía asiática se dan cuenta de que si hay algo negativo es porque al otro lado tenemos lo positivo. Lo que viene siendo el cielo y el infierno para los católicos, aproximadamente.

Puede que lo Coristanco sea la Utopía personificada, pero, por el mismo motivo, quizá se trata de una Distopía. Es decir, de todo lo contrario.

Pongamos que el Concello está gobernado por un alcalde joven y emprendedor, pero no desinteresado y, además, inconsciente. Es posible si tenemos en cuenta que una semana después de la moción de censura y a los tres días del primer lunes hábil, su acción de gobierno más destacada y pública haya sido establecer la normativa que debe regir el uso de la página de Facebook del Concello de Coristanco, inactiva precisamente desde el 25, cuando se celebró la moción de censura.

Con buen criterio, el alcalde pide a los usuarios que no insulten, que «expresen as súas opinións con cortesía, e cunha linguaxe correcta e educada», y que se abstengan de «difamar ou atacar a calquera organización ou colectivos sociais», entre otras cuestiones de orden, sobre todo porque los comentarios «poden ser vistos por tódolos cidadáns».

Podría ser que el alcalde fuera demasiado joven, demasiado emprendedor, demasiado desinteresado y demasiado consciente y que todas las virtudes se hubieran dado la vuelta y entrado en la parte negativa.

También podría ser que las cosas fueran como hace ya muchos años, cuando ni siquiera existía la palabra distopía. Como se hacían las cosas antes, por intereses personales y de partido, como se han hecho casi siempre en la zona. Ya se verá si estamos en el Ying o en el Yang. El tiempo lo dirá.

Por Cristina Viu CIUDADANA

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