QUE NO SEA COMO EL ÚLTIMO

La Voz

CORISTANCO

CRISTINA VIU PASABA POR AQUÍ

06 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los plenos de la zona ratifican estos días los decretos de los alcaldes sobre la financión de los daños de los temporales. Tratar estas cosas en septiembre debería estar prohibido porque desaniman a la población. Si al estrés post-vacacional le sumanos el recuerdo del otoño y el invierno que pasamos, este mes, abocado sin remedio a octubre, se hará tan empinado que es posible que nos quedemos a la mitad de la cuesta. Los niños empezaran el curso la semana que viene para consuelo de madres atareadas, aunque la alegría viene acompañada de un gasto difícilmente asumible si la prole es mucha. Que los niños aprendan cuesta un pico, aunque el desembolso se hace menos duro si se piensa que hasta diciembre estarán varias horas al día dándole la murga a otra persona. El que no se consuela es porque no quiere. Y poco a poco volvemos a la rutina. Aunque la playa aún nos depara algunas alegrías y el parque acuático estará abierto hasta el próximo fin de semana, en realidad, del verano no nos quedan más que los flecos y las fiestas de cierre de la temporada, como Os Milagres de Caión, A Virxe da Barca de Muxía y la Festa da Pataca de Coristanco. Poca cosa comparado con lo que tuvimos, con la profusión de celebraciones con las que nos entretuvimos el ocio. Curiosamente, después de las vacaciones, volvemos a ser los mismos. Más morenos y más orondos, pero muy semejantes a la persona que se despidió el 31 de julio de su trabajo como si se fuera a pasar el resto de su vida a la bartola. Y llegó septiembre con sus días cortos y los últimos carteles de rebajas en los comercios. Y, sobre todo, con el anuncio del otoño que se nos avecina. Recemos para que no sea como el último.