La fábrica de Carballo amplía sus instalaciones con la intención de incrementar su producción Queixos de Carballo ha tenido que superar algunos baches antes de consolidarse como una empresa con futuro y única en su especialidad en la comarca de Bergantiños. El ansiado momento de la rentabilidad acaba de llegar y el propietario de la fábrica, el farmacéutico José Luis Rodríguez Dacal, ya piensa en términos de expansión. Después de una pequeña ampliación de las instalaciones, el objetivo es incrementar la producción en un treinta por ciento. Después llegará la búsqueda de nuevos mercados.
21 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La característica que mejor define la filosofía de Queixos de Carballo es la identidad. Sus productos se comercializan con las etiquetas de A Eiroa y Baldaio de Bergantiños, y la materia prima base procede de explotaciones ganaderas del municipio carballés, principalmente, y de Coristanco, seleccionadas escrupulosamente por criterios de calidad. La ampliación de las instalaciones han permitido adquirir un nuevo tanque de almacenamiento, en el que la leche se conserva a cuatro grados centígrados. Posteriormente es pasteurizada, para lo cual se hierve a 74 grados durante veinte segundos. De ahí pasa a la cuba de fabricación, en la que se prepara la cuajada. Se deja reposar antes de probarla, picarla y prensarla. Una vez preparado, el queso pasa a la cámara de frío para extraerle el agua. Luego se pinta con cera, se etiqueta y se almacena en otra cámara en la que adquiere su característico color. En las condiciones actuales, Queixos de Carballo tiene capacidad para duplicar su producción. Sin embargo, el objetivo a corto plazo es ampliarla en un treinta por ciento, lo que, por una parte, permitirá mejorar la rentabilidad y, por otra, abrir nuevos mercados. De momento, Rodríguez Dacal habla de consolidación.