23 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.
Parecía difícil que, tras el macrobotellón de Quenxe de la semana anterior, se repitiese algo similar. Ciertamente, el de Razo fue inferior y no se produjeron esas escenas de carreras de unos y otros que aún siguen asombrando. Pero más que cuantitativo, el problema está en lo cualitativo: prácticas que no cesan, con las advertencias y posibles multas que se reiteran una y otra vez. Y, para rematarlo, la estela de suciedad que dejan. Así están las cosas.