El Cerceda se ahoga en la orilla del lago en el que se convirtió O Roxo

Juan Ventura Lado Alvela
J. V. Lado CEE / LA VOZ

CERCEDA

BASILIO BELLO

Según División B Los rojiblancos estuvieron apunto de empatar en los últimos minutos un partido con muy poco fútbol en el que el Deportivo Fabril fue mejor

11 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo resumió perfectamente el entrenador blanquiazul, Gustavo Munúa: «Se pudo jugar algo hasta el minuto 20-25. A partir de ahí, importaban más las segundas jugadas y cualquier error que pudiese cometer uno de los dos equipos». Esa fue la clave de la victoria del Deportivo Fabril (2-3) ante el Cerceda en un campo de O Roxo, que parecía una alfombra al inicio pese a todo lo que había llovido, pero con la tromba caída en el transcurso del encuentro se puso tan pesado que en ocasiones costaba distinguir el balón de las piernas de los futbolistas y las cortinas de agua que levantaban en cada jugada.

Sobre ese escenario supieron desenvolverse mejor los coruñeses que, sin brillo porque el campo no daba para eso, apenas pasaron apuros en defensa y rentabilizaron al máximo sus acciones ofensivas por medio de Ismael Díaz, que estuvo muy acertado de cara a la portería contraria, y con una gran actuación de Óscar Pinchi, que participó en la creación de los dos primeros goles y anotó el tercero. Ese tanto, en el que el atacante blanquiazul, bastante libre de marca, se percató de que Magu estaba adelantado y fuera de posición, con lo que puso un balón desde tres cuartos de campo, escorado al lado derecho, que acabó colándose pegado al palo, fue la puntilla para los locales. De hecho, aunque al final estuvieron a punto de enmendar el resultado, en ningún momento dieron la sensación de que pudiesen disputarle la victoria a los coruñeses.

Antes, Ismael Díaz ya se había tirado al suelo para anticiparse por centímetros a Magu para hacer el primero y, poco después de la media hora, también había aprovechado un balón sin dueño que se quedó clavado en el agua para rematar a placer y hacer el segundo en una tarde más que desapacible.