Perdonó en exceso en la primera parte ante la Ponferradina y acabó perdiendo
04 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El Cerceda perdonó en exceso en la primera parte ante la Ponferradina en El Toralín y acabó perdiendo en una jugada desafortunada, cuando el choque ya iba vencido. Comenzaron bien los visitantes, al menos mejor que los locales, que durante el primer período recibieron en más de una ocasión los silbidos de su público. Hugo Rama tuvo el gol en los minutos 5 y 9. En la primera, Armando cedió al borde del área rival al delantero, que obligó a Dinu a una doble intervención. La segunda pudo ser gol, pero el cercedense disparó desviado. En el 21 Tiago Portuga erró otra oportunidad. Dos minutos después, Lauriz convirtió el penalti cometido por Jon García sobre Armando. El cuadro de Tito Ramallo seguía creando peligro. La Ponferradina solo ofrecía algunos destellos, como un córner rematado por Yac, un centro de Ríos Reina y un tiro de Yuri.
Al inicio de la segunda parte, el Cerceda seguía intentando aumentar la cuenta. Tiago pudo conseguirlo de cabeza cuando estaba solo, pero la echó fuera.
A raíz de los cambios, la Ponferradina empezó a inquietar el área rojiblanca. Le puso nervio y Yuri, Ríos y Álvaro estuvieron cerca, pero fue el brasileño quien acertó en el 79 y en el 87, este último de suerte.
Una sangría de resultados: ocho derrotas y cuatro empates en 12 partidos
La suerte le dio de nuevo la espalda al Cerceda. Lo intentó, pero a medida que iba a avanzando el partido iba perdiendo fuerzas hasta que el rival, que también habitaba en la zona de descenso de la Segunda B, se fue haciendo con el partido hacia el final y acababa marcando en una maraña en el área.
Siempre acaba habiendo excusas, pero la realidad es que el conjunto, que estrena categoría, lleva doce encuentros sin conocer la victoria. Ocho derrotas y cuatro empates son un pobre bagaje aunque se pueda decir que contra el Bouzas hubo un penalti no pitado y posiblemente un gol válido, que fue anulado. Incluso la Ponferradina, que ayer fue pitado por su público, lo superó en la clasificación.
Pudo haber ganado de haber convertido sus acciones, pero no aprovechó sus opciones. Tras las sustituciones de Hugo Rama y Lauriz, ambos por lesión, el equipo decayó y fue quedando a merced de un rival, que ganó el encuentro más por amor propio que por calidad.