21 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.
El alcohol quemó una vida más. Un conductor ebrio se llevó por delante la existencia de un policía local de servicio. El dolor en Carballo y Cerceda es inmenso. Ayer, casi se respiraba con solo salir a la calle. Una vida perdida de forma tan absurda, una tragedia que llega como una lotería macabra. Ojalá estas lágrimas sirvieran de lección, que ya debería estar aprendida: si bebes no conduzcas.