Artificio con sabor a sal en Cee

CEE

JORGE PARRI

Stoupa y Cruceros Fisterra promovieron una ruta para observar los fuegos de la Xunqueira: así fue

17 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

No hay verbena que se precie que no sea coronada con una buena sesión de fuegos de artificio. Los de la Xunqueira son ya míticos en toda la Costa da Morte y, pese a que en los últimos años han menguado en duración, no dejan indiferentes a vecinos y curiosos, que no dudan en levantar la vista al cielo para observar el espectáculo pirotécnico. El martes, además, la galería ceense Stoupa y la empresa de turismo náutico Cruceros Fisterra colaboraban en la celebración de una ruta nocturna en barco para observar los fuegos desde la posición privilegiada que ofrece la ría de Corcubión. Aunque con un poco de retraso, el barco zarpaba con un buen número de pasajeros que se agolpaban en los exteriores de la embarcación, en una noche en la que las nubes se tomaban un descanso para dejar al descubierto un gran manto estrellado.

A bordo del «María Elena»

Entre música, copas y aperitivos, los asistentes eran partícipes de un recorrido por toda la ría. Aunque un poco faltos de iluminación, se dejaron ver el Castelo do Príncipe, Caneliñas o el Carrumeiro. O Ézaro, O Pindo y la gran playa de Carnota asomaban también antes de que el María Elena apurase el paso y virase rumbo para posicionarse en el centro de la ría y así obtener la mejor perspectiva para observar lo que venía.

Llegadas las doce de la noche, los fuegos daban comienzo entre gran expectación. En la embarcación imperaba entonces un gran silencio, que solo se veía alterado por el sutil ir y venir del agua y por la magnitud de la pirotecnia. Durante quince minutos, la villa de Cee se vistió con sus mejores galas de colores. Desde el María Elena de Cruceros Fisterra, el espectáculo no tenía igual. Doblemente espectacular, y doblemente emocionante. Al terminar, gran ovación desde Cee, pero también se oyeron aplausos desde el puerto de Corcubión, donde se agolpaban decenas de curiosos. En la embarcación se oían críticas a la duración del espectáculo, pero también muchos «Hasta el año que viene» y otros tantos «repetiremos». Artificio con sabor a sal, una experiencia para vivir, y contar.