La feria de cada domingo no contenta a sus participantes
14 mar 2016 . Actualizado a las 10:43 h.La feria de Carballo fue un éxito, pero muchos de los comerciantes que acudieron a la de Cee se fueron descontentos. Aunque había opiniones para todos los gustos, José Manuel Touriñán Vieites, era el más crítico con la actual situación de la feria ceense: «Non gañamos para comer». Este vendedor ambulante cree que la crisis ha impactado duramente en los mercadillos de varias localidades de la Costa da Morte. «Non é só Cee -dice-, tamén pasa en Muxía, Camariñas ou Fisterra», que es donde suele operar este vecino de Bustelo (Dumbría) que se dedica al sector de las plantas y las flores.
Su situación es tan grave, según comentó, que está esperando un contrato de Suiza para poder sacar adelante su familia, formada por su esposa, dos niñas y un cuñado dependiente. Touriñán estaba visiblemente molesto con el poco movimiento económico del mercado. «Non me dá para vivir», argumentaba, a pesar de que los primeros años de su actividad (en el 2007 fue cuando empezó), le iba bien, pero sus ventas fueron menguando paulatinamente y cree que las de los demás autónomos van por un camino parejo. «Aínda se ve xente, pero moita ven pasear», manifiesta. Así es que piensa buscarse la vida en otro lodo porque así no puede seguir. Está contento con los servicios del Concello, pero cree que las tasas que pagan los ambulantes son muy altas.
No lo ve tan mal Abel Fernández, que llega desde A Coruña para vender textil y calzado y en el mercado de Cee le va «muy bien», aunque reconoce que hay temporadas altas y temporadas bajas y ahora, con la primavera, llega la alta. Suele trabajar en Sada, Corcubión y otras ferias de la zona y cree que los mercados de la Costa da Morte son mejores que los de la ciudad: «El de A Sardiñeira no vale». Más critico es un vimiancés que vende ropa infantil. Afirma que la afluencia de gente bajó en los últimos meses. Sus operaciones se han reducido mucho. Lo que achaca a que la gente se va para el Marineda los fines de semana y ya hace las compras. Espera que la primavera traiga nuevos aires. Si en el marcado le va mal, en su tienda en Vimianzo aún es peor.