En el pleno del 22 de octubre de 2015 en el Ayuntamiento de Cee, el señor Rivas, uno de los portavoces del PSOE, planteó numerosas alegaciones al reglamento para impulsar la lengua gallega en el concello de Cee. La mayoría se asientan en el artículo 1, por lo que me gustaría aportar un poco de luz a este artículo, al tiempo que las campanas dejen de sonar y la razón domine. Podemos distinguir tres apartados: 1-a) El gallego, lengua propia de Galicia; 1-b) Es también la lengua propia del ayuntamiento de Cee; 1-c) Siendo además el idioma de uso normal en todas las actividades. Empecemos por el punto 1-a). ¿ Está usted de acuerdo con que el gallego es la lengua propia de Galicia? Supongo que no, pues constantemente nos dice que una parte de los gallegos tienen como lengua el castellano y la otra parte el gallego. Pregunto: ¿Se da cuenta que el reglamento dice «lengua propia» y no «lengua»? A este respecto, la sentencia del Tribunal Constitucional 31/2010 sobre el estatuto de Cataluña dice: «La expresión ?lengua propia? significa lengua peculiar o privativa de la Comunidad Autónoma. Es decir, si nos atenemos a la historia es indiscutible la exactitud de afirmar que «la lengua propia de Cataluña es el catalán, y así lo ha aceptado la doctrina constitucional». Traduciendo la sentencia a la comunidad gallega, diríamos: La lengua propia de Galicia es el gallego. Además, señor Rivas, fíjese en «es el gallego», donde el artículo determinado está presente y significa «conocimiento»: su ausencia significaría «esencia».
El apartado 1-b) es una secuencia lógica del anterior, ya que si el gallego es la lengua propia de Galicia, entonces, en consecuencia o también la lengua gallega es propia del ayuntamiento de Cee, a no ser que nuestro concello no esté en Galicia sino en Andalucía y, en ese caso, le daría la razón. En el apartado 1-c), vuelve usted a cuestionar «el idioma de uso normal», ya que los gallegos tienen dos idiomas y, es cierto, pero los galleguiños tenemos, y usted está incluido, solamente una lengua propia como dice la sentencia del Constitucional. En la misma sentencia dice: «La lengua propia de Cataluña no se le puede negar su carácter de uso normal -es decir lengua usual o habitual- en las Administraciones Públicas y en los medios públicos.
Su incomprensión de uso normal nace de que considera a Galicia como bilingüe y no como diglósica. ¿Sabe usted la definición de diglosia? Según la enciclopedia libre de Wikipedia: «Situación de dos lenguas en el seno de una poblacional o territorio, donde uno de los idiomas tiene un prestigio, como lengua de la cultura, de prestigio o de uso oficial, frente al otro, que es relegado a las situaciones socialmente inferiores, de la oralidad, la vida familiar y el folclore» ¿Le suena a usted algo, señor Rivas? Recuerda el gallego en las escuelas, ayuntamientos y juzgados... No. Ante esa ausencia durante cuatro siglos en los ámbitos culturales, legales y jurídicos, se trata ahora de señalizar, destacar y normalizar su presencia en dichas instituciones, por lo que en el artículo 5.3 del Estatuto de Autonomía de Galicia se dice: «Os poderes públicos de Galicia garanten o uso normal e oficial dos dous idiomas, e potenciarán o emprego do galego en todos os planos de vida pública, cultural e informativa...».
Siguiendo en la misma dirección en la ley 5/1988 de 21 de junio del uso del gallego por las entidades locales, en el preámbulo dice: «La Xunta colaborará en la medida de lo necesario con los esfuerzos de las entidades locales, en orden al uso normalizado de la lengua gallega en su documentación oficial, sin prejuicio de emplear, además, la otra lengua oficial, si así lo decide, en este caso, la respectiva entidad. El artículo 1.2 es una síntesis de todo lo dicho hasta el momento: «En consecuencia, o galego sería o idioma oficial do concello de Cee, como tamén o castelán, lingua oficial en todo o Estado». Es simplemente una manifestación de alegría de todo un pueblo porque su lengua propia pueda manifestarse en las instituciones, después de cuatro siglos de ostracismo... ¡No le parece hermoso!
Carlos Martín Jiménez.