11 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
A Samuel le recuerdan de vez en cuando la coincidencia: «Non me chaman o neno do Prestige, pero non me molestaría». Él, que parece bastante tranquilo, interviene en la charla, pero no recuerda nada que le hayan contado en casa sobre su nacimiento. Fue a las seis de la madrugada, en el Hospital de Cee y, hasta estos días de aniversario, la coincidencia no lo había hecho protagonista. El martes, claro, cumple 10 años. Ha pedido un juego nuevo para su consola. Y yo voy y le hago una pregunta muy desagradable: ¿Cambiaría el regalo por la seguridad de que ningún otro petrolero se hundiera nunca más? Samuel, que quiere ser futbolista, no responde. Se lo piensa y pide tiempo: «Tería que pensalo un pouco».