Museos

| EDUARDO EIROA |

CEE

PASABA POR AQUÍ

13 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LAS OBRAS de arte empolvadas en un desván de la iglesia de Corcubión hacen sospechar que los tesoros ocultos abandonados de cualquier modo son algo más habitual de lo que parece. Lo que había en San Marcos no es lo único que queda en la comarca. Se sabe que por ahí tirados de mala manera hay aras romanas, sarcófagos prehistóricos y mucho arte religioso, principalmente barroco, la época en la que la Iglesia lo dio todo por llenar de iglesias y capillas hasta el último rincón de la ya muy pía España. Hay mucho y bueno, suficiente para llenar las Torres do Allo. ¿Pero serían capaces en Corcubión de llevar tan lejos sus tesoros? ¿Los llevarían los de Zas a Corcubión, los de Fisterra a Cee, los de Vimianzo a Baio? No es por ser pesimista, pero me temo que la respuesta es negativa. Tantos siglos de minifundismo no pueden borrarse con un gesto de buena voluntad en beneficio de todos.