PASABA POR AQUÍ
20 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.MENUDA TARDE-NOCHE más agitada tuvieron el miércoles los pretores del PP de Soneira y Fisterra. La reunión de Vimianzo fue larga, agitada y agotadora. Estaba en juego una silla de la Diputación, un pastel suficientemente apetitoso como para dejarlo libre sin batalla. El árbitro dejó jugar y los hubo que aprovecharon la circunstancia para soltar algún codazo o patada en la espinilla. Domínguez había sido elegido el 17 de julio, pero ahora se quedó sin asiento. Hubo demasiado tiempo para reflexionar en la conveniencia de que repitiese. «Hay que repartir», se dijo al unísono. Él no. Lo aceptó, pero Oreiro, tampoco. Las viejas deudas jugaron una mala pasada al de Carnota. También se las cobraron al de Cee, al que aún no le perdonaron su osadía de otro tiempo. Y en esto salió Ernesto. Siempre jugó limpio con los compañeros. Se lo reconocieron. Y todos salieron peinados y sin rastro de arañazos.