Cuando la oposición anda «missing»

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CRÓNICA

CAMARIÑAS

21 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En estos últimos quince días hemos asistido a numerosos plenos en la Costa da Morte. Algunos polémicos como los de Malpica (con faltas de respeto incluidas a la secretaria) y, sobre todo Camariñas. Y otros, por el contrario, una verdadera balsa de aceite para los alcaldes y sus equipos de gobierno, como sucedió en Ponteceso, Cabana y Coristanco, donde la oposición, directamente, no hizo acto de presencia o, si lo hizo, abandonó la sala antes de empezar a debatir.

En Cabana, el regidor, José Muíño, y sus compañeros disfrutan de un plácido mandato. No solo por su holgada mayoría, sino porque la oposición, por unos motivos u otros, no acude al salón de plenos. En la sesión de este lunes ni los tres concejales del PSOE ni el representante del BNG acudieron a la convocatoria para dar su opinión de las obras incluidas en el POS+2018 de la Diputación. En el caso del líder socialista, Enrique Díaz, es debido a una convalecencia por enfermedad. El resto, por razones laborales. Llama la atención que el portavoz, y único representante del BNG, Meli Souto, lleva missing desde que casi arrancó el mandato. Empezó muy fuerte, con escritos, propuestas y críticas, pero se le acabó el fuelle antes de acabar el 2015. Tampoco ayudó su trabajo y sus continuos viajes. Así, sin oposición que fiscalice nada, el PP tiene vía libre para hacer lo que estime oportuno. Todo apunta a que Muíño reeditará, sin despeinarse, un nuevo mandato en el 2019. Sería su quinto consecutivo.

En Coristanco sucedió más de lo mismo. Cinco ediles del grupo de los no adscritos (ex del PP), entre ellos, el alcalde en funciones, Antonio Pensado Plágaro, aprobaron en la mañana de ayer, y en solitario, las obras del POS+ 2018. Ni Terra Galega, ni BNG, ni la otra edila no adscrita, Verónica Facal, ni el alcalde, Abraham Gerpe, que sigue de baja por sendos accidentes de tráfico, acudieron a la convocatoria urgente. Motivos laborales, en algunos casos, y desidia y falta de interés en otros, acrecientan esa sensación de desgobierno, apatía e indiferencia que vive Coristanco desde que en julio del 2016 comenzaron las salidas del tripartito (TeGa, PSOE y BNG). Todavía guardo en la retina aquellos aplausos del 13 de junio del 2015, cuando Amancio Lavandeira salió elegido alcalde. Ya llovió desde aquella.

Y qué decir de Ponteceso. El PP ha optado por la vía del pataleo, la protesta y el abandono de la sala para criticar al equipo de gobierno por convocar los plenos con menos de un día de antelación, y por la mañana (los dos últimos), cuando gran parte de los representantes del PP trabajan. Ayer acudieron José Luis Fondo, Mar Durán y Luis Bermúdez. El portavoz popular volvió a acusar al tripartito de falta de transparencia y de respeto hacia la fuerza más votada en el 2015. Después de decir que se abstenían en todos los puntos, cogieron y se levantaron. ¡Como si a Carballido y los suyos les importase! Al revés, creen haber dado con la tecla. Y eso que recientemente Óscar Rey tendió una mano al diálogo con PSOE, APIN y BNG, pero, o bien no recogieron el guante, o el guante se perdió por el camino. Al enemigo ni agua, que diría Bilardo. El tripartito le hace pagar ahora al PP las triquiñuelas que Fondo y los suyos hacían con ellos cuando BNG, PSOE y APIN estaban en la oposición. Ya se sabe, de aquellos polvos, estos lodos.