Ganó 0-1 a un gran Club do Mar en el Municipal, ante más de 700 personas
01 may 2026 . Actualizado a las 14:35 h.El Paiosaco jugará una nueva final de la Copa da Coruña. La octava de su historia, la tercera desde el 2017. Lo consiguió tras derrotar en un derbi trepidante al Club do Mar (0-1), ante más de 700 personas en el Municipal da Laracha. Fue un partido muy emocionante con ocasiones para ambos bandos y que se decantó por un golazo de Iván Amor, que suma ya dieciséis goles esta temporada, rindiendo a su mejor nivel de los últimos años. Pese a estar escorado y con poco ángulo, el delantero carballés no dudó en pegarle a un balón que había rebotado en un defensor tras su intento de centro: «Non o pensei, e saiu moi ben», comentó. Su disparo se coló por la escuadra ante un Hadrián Rama perplejo por lo que acababa de hacer su excompañero.
Era el minuto once y el gol motivó más a un Club do Mar que ya había salido muy bien al encuentro. Tiago, con un tiro desde la frontal y una falta que se estrelló en el larguero, tuvo las dos más claras para los locales, pero el Paiosaco pudo ampliar la renta tras un pase cruzado de Josiño que a punto estuvo de empujar a la red nuevamente Iván Amor.
Ya en la segunda volvió a apretar el Caión en busca del empate, pero Totó se encontró primero con Dani Moreno y luego con el palo. Mantendría luego la distancia de un solo tanto Hadrián Rama, sublime ante Amor y Cristian, y ya en una de las últimas jugadas, el larguero volvió a evitar los penaltis.
«Popi merece levantar a copa»
Nada tiene que ver este Paiosaco eufórico con el que en noviembre ocupaba las posiciones de descenso en la Preferente tras ganar solo uno de los primeros once partidos. «Coa chegada de Iván Sánchez recuperamos esa identidade de guerreiros e de batallar cada partido como se fose o último», indica Iván Amor. Desde entonces han acumulado catorce victorias, siete empates y cuatro derrotas en los veintincinco partidos que han disputado. Y eso que en febrero sufrieron un duro golpe.
Popi, uno de los veteranos y pieza clave en el bloque que lleva tantos años unido, tenía que ser ingresado en la UCI tras caer desplomado en un entrenamiento. Allí peligró su vida, pero logró salir y ayer pudo ver desde la grada como sus compañeros le dedicaban la clasificación a la final. «Dende que pasou, no vestiario falamos moito de que en cada partido temos que dar un pouco máis xa só por el, todo o que lle poidamos dar ou axudar, quédase curto, porque foi un pau moi duro na vida e merece máis que ninguén poder levantar esta Copa da Coruña», explica Iván.
Sobre la competición copera, admite el atacante, que ningún equipo la marca como prioridad al inicio de curso, «pero cada ronda que vas superando xa vas vendo que é un partido menos para esta ren Riazor, que para xogadores como nós é algo moi ilusionante». Además, la afición vive intensamente este trofeo: «O seu sentimento é algo inexplicable, os que máis levamos aquí sentímonos afortunados por levalos de novo a Riazor».
No será el único carballés en una final que se podría disputar el 20 de mayo en Riazor, aunque aún no hay nada cerrado. El otro finalista es el San Tirso, en el que defiende la portería Dani Varela, Fedello. Portero y delantero compartieron vestuario en el último Bergantiños que ascendió a Tercera División.