Haber estudiado. Eso te decían hace unos cuantos años cuando te quejabas de que no tenías trabajo o de que el empleo al que habías accedido era demasiado pesado. ¡Estudia! Así con exclamaciones. Te lo ordenaban o advertían tus padres para poder terminar siendo una persona de éxito. Muchos de ellos no habían tenido acceso a una carrera universitaria, por lo que insistían en que había que enfrascarse en los libros para tener un futuro. Muchos fueron los que obedecieron y muchos siguen haciéndolo ahora, incluso sabiendo que en estos momentos es mucho mejor ser albañil, electricista o fontanero. Son ellos, los que se formaron en un oficio y no en la universidad los que se pueden permitir el lujo de cobrar cantidades astronómicas por trabajos que antes no se valoraban o incluso sueldos superiores a los de un licenciado.
¿Qué ha pasado? Es difícil entenderlo, pero parece que somos una sociedad que va a bandazos, que mira más lo que hace el otro que lo que uno quiere en realidad, aunque también podría ser que cada vez somos menos gente y que hay oficios que siguen estigmatizados, por más que sean exitosos a la hora de conseguir un empleo.
La FP ha pasado en solo unos años de ser la hermana pobre de la educación académica a liderar la obtención de un buen puesto de trabajo en algunas especialidades concretas. Ahora se trata de que la oferta de cursos, sobre todo en la Costa da Morte, esté de acuerdo con las necesidades que tienen los empresarios de la zona, de cualquier especialidad.
La FP forma y, muy bien, pero estudiar sigue siendo necesario. No lo olvidemos.