«La Navidad son fechas en las que nos paramos más a hacer balance»

Patricia Blanco
p. blanco CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

BASILIO BELLO

Elsa Gundín Agrelo, psicóloga carballesa y directora de Sinerxia Centro de Innovación Terapéutica, da algunas claves sobre la tristeza asociada a veces a este tiempo

01 ene 2022 . Actualizado a las 21:17 h.

En tiempo de Navidad parece que, de puertas hacia fuera, reina la felicidad. No obstante, a nivel anímico, son fechas complicadas para muchas personas. Hay que sumar, además, un contexto de pandemia. Sobre alguna de estas cuestiones habla la carballesa Elsa Gundín Agrelo (1988), psicóloga y directora de Sinerxia Centro de Innovación Terapéutica.

—¿La Navidad sumerge a mucha gente en un modo tristeza? ¿Lo notan en consulta?

—Sí, son fechas difíciles para muchas personas ya que, para la mayoría, es una época de reencuentros (y desencuentros), lo que puede conllevar conflictos a nivel familiar y gran desajuste emocional. Tanto para aquellas que han perdido a alguien recientemente, como para las que han sufrido (y sufren) en relaciones familiares complejas. Pero también porque suele ser un momento del año en el que nos paramos más a hacer balance de lo que nos habría gustado que pasase, delo que no se pudo hacer o cambiar, a recordar… Y nuestra voz crítica tiende más a ver aquellos aspectos negativos y dolorosos.

—Son fechas complicadas, sobre todo, en mesas donde falta alguien. ¿Cómo gestionarlo?

—Cuando se sufre una pérdida, algunas personas deciden no celebrar nada para intentar que el dolor sea menor o hacer «como si» nada hubiera pasado, evitando hablar de lo ocurrido y de la persona que ya no está, reprimiendo sus sentimientos. Llevando el dolor en soledad, sin poder contar con el apoyo de la familia. Como ya se imaginará, esto conlleva mayor sufrimiento, debido a esta especie de pacto de silencio con los familiares y a la gran tensión acumulada causada por la represión de emociones. Intentar huir del dolor y los recuerdos es una reacción totalmente humana, es normal que debido al fuerte impacto que hemos sufrido queramos ocultarlo, no tengamos ganas de nada. Pero justamente lo que más nos va a ayudar en el proceso de duelo es «ventilar» esas emociones, aunque eso implique entrar en contacto con el dolor. Porque el duelo tiene que doler. Un recurso que puede ayudar en esta línea es el poder encontrar una forma simbólica de recordar a quién ya no está, a modo de homenaje, quizá leyendo un escrito antes de comer o realizando algún pequeño ritual que ayude a expresar las emociones.

-¿Aún siguen notando que continúa llegando más gente a consulta por la pandemia?

—Sí, y creemos que seguirá siendo así. No solamente porque ya había personas que lo estaban pasando muy mal antes del covid-19, sino porque aquellas que iban tirando como podían agotaron sus recursos o intentos para solucionar su malestar. Y, ahora, solas (sin apoyo de psicología o psiquiatría), no son capaces de hacer frente a la situación que están viviendo. Se ven desbordadas, pero tanto adultos como menores de edad. Vemos más personas con síntomas de ansiedad, irritabilidad, conflictos familiares, desesperanza y tristeza, que se autolesionan o que han aumentado su consumo de alcohol.