30 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.
El declive del rural lleva a estas situaciones. Muchos propietarios ni siquiera saben cómo está su monte. Como consecuencia de ello, los árboles y la maleza constituyen un peligro y terreno abonado para el fuego. En muchas casas solo queda gente mayor a la que se le hace muy difícil estar pendiente de sus bosques. La consecuencia es un incumplimiento inconsciente de una norma para evitar desgracias futuras y sucesos luctuosos. El rural tiene que tomar otro camino.