11 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.
Es una cadena. El furtivismo no solo es cosa del que coge percebes de forma ilegal. Todos los que saben de dónde procede el marisco y trafican con él y lo consumen son culpables. Nadie puede esconder la cabeza. Desde el recolector nocturno hasta el dueño del restaurante que lo sirve. No se acabará el percebe furtivo, con el consiguiente deterioro del medio de vida de los profesionales, mientras haya gente dispuesta a cerrar los ojos y consumir crustáceos ilegales. La única manera de acabar con esto es no aceptando marisco ilegal en el plato.