Jugársela

La Voz

CARBALLO

Hay que ser de una pasta especial para bajar a las rocas de O Roncudo y jugársela entre la espuma de las olas para arrancar unas piñas de percebes. Deberían de pagarse a precio de oro. Nunca se valorará con justicia un plato de percebes, pero corren malos tiempos por culpa de un covid que no ceja en su empeño de destrozarlo todo a su paso. Todo se mide según cotice en la lonja. Y ese equilibrio entre oferta y demanda dice ahora que es el momento de arañar un mayor ingreso. Por lo que pueda pasar.