La recuperación de la zona de O Perillán, en Corme, podría incluir una romería y visitas guiadas

La transformación del lugar en un área recreativa es un paso más para las iniciativas que han puesto en marcha los vecinos de Corme


carballo / la voz

Ya está el nuevo carro en O Perillán. Sustituye al que los vecinos colocaron hace unos años, en una acción que buscaba «decorar» un baldío que cada vez se parece más a un área recreativa. Le queda muy poco para serlo gracias al esfuerzo de la asociación de vecinos Eduardo Pondal y al apoyo de la entidad San Adrián. Tan cerca está, que incluso piensan en montar una romería en cuanto la pandemia lo permita para que el terreno, mucho más amplio ahora, sea sentido como un espacio común. Tal es la vocación, que esperaron al día da Estrela, la fiesta de Corme Aldea, para dar por inauguradas las mejoras.

Entre ellas están casitas para pájaros, realizadas por una carpintería de A Campara, que llevan el nombre de cada uno de los lugares de la Aldea.

Además, se ha recuperado el molino próximo, que ya han podido visitar alumnos del colegio de As Forcadas. Desde la asociación Eduardo Pondal ya tienen planes para que los estudiantes puedan aprovechar este espacio. El presidente de la entidad, Antón Vidal, comentó que se les ha ofrecido a las docentes del centro, que han colaborado con la iniciativa, la posibilidad de que el área sirva para algunas actividades formativas al aire libre, incluso con visitas guiadas para los escolares, sobre todo el molino, que tiene todos sus elementos en el interior, pero que no podrá volver a funcionar por los cambios que ha experimentado la zona tras la construcción de la nueva carretera.

Uno de los mayores logros es haber ampliado el espacio al otro lado del río. Las fincas del otro margen se limpiaron e incluso algunos propietarios se manifestaron dispuestos a ceder sus terrenos para uso vecinal, para instalar mesas y bancos, pero eso ya resulta demasiado complicado para la entidad Eduardo Pondal. Lo que sí hicieron los directivos fue ponerse en contacto con los 21 dueños de terrenos para que les permitieran eliminar la maleza, un trabajo para el que hubo muchos colaboradores y que ha ampliado notablemente el espacio del que pueden disfrutar los vecinos.

Para todos los trabajos han contado también con la ayuda financiera de Abanca y de Panificadora Mencer de A Coruña, además del apoyo de profesionales del municipio y colaboradores de distinto tipo que han donado tanto materiales como fuerza de trabajo.

Aún queda algo de labor por hacer en la zona, pero la asociación Eduardo Pondal ya tiene un nuevo objetivo. Sus miras están puestas ahora el merendero de O Roncudo, donde colocarán un bloque de mármol de Carrara que pertenecía al Padova, un vapor italiano que se hundió tras un incendio en 1923. La idea de los vecinos es celebrar el centenario del suceso con una placa en la que se informe del percance, en el que falleció el cocinero.

La asociación de vecinos ya consiguió la autorización de la Consellería de Medio Ambiente y hace unos días pagó las tasas al Concello de Ponteceso, por lo que pronto tendrá también la necesaria autorización municipal para los trabajos.

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