«O que se pasa co covid non se esquece»: emotivo pregón en la iglesia carballesa

Tres de los primeros casos de coronavirus conocidos en la localidad piden no bajar la guardia


Carballo / La Voz

No hubo recital de villancicos, ni multitudes, ni tampoco brindis en el centro social, pero pese a todo desbordó en emoción. La iglesia San Xoán Bautista de Carballo acogió el sábado su pregón navideño, organizado por la Asociación de Pais Católicos, y ofrecido por tres de los primeros casos de covid-19 conocidos en la localidad, los de Xosé María Arán, Alfonso Mariño y Juan Carlos Díaz del Valle. Hace ya meses que iban a ofrecer su testimonio en A Milagrosa, una cita que no pudo ser, pero que en esta ocasión, acompañados por la hermosa voz de Loly Platas, sí pudo llevarse a cabo. «O que se pasa co covid non se esquece, pervive», dijo Arán, que lidió 85 días con la enfermedad, hasta recibir el alta definitiva. Muy emocionado, recordó la fiebre, el dolor, la neumonía bilateral, la pérdida de audición, gusto y olfato, los problemas musculares, la ansiedad... Él hizo una similitud entre su experiencia y el Cuento de Navidad de Dickens, habló de las «visitas fantasmales» que supone el virus, y también del miedo a la muerte.

Muy dura fue asimismo la intervención de Mariño, quien detalló los cuidados de los sanitarios después de que uno saliese de su casa con la incertidumbre de no saber si volvería: «En el hospital nos encontramos ángeles». No cesaron en su entrega «a pesar de que entraban y salían de la habitación sabiendo que aquello era un avispero de virus, sabiendo que se estaban jugando su salud, pero también la de sus familias». Mariño pidió «sentidiño»: no hay que bajar la guardia, ni creer que se le puede ganar la partida al covid, «porque la perderemos, porque es tremendamente peligroso y se comporta de una forma muy extraña», abundó desde su perspectiva de médico. Esta, la del respeto a las normas, fue una de sus peticiones: las otras dos, fortaleza para los sanitarios y ayuda para quienes se están enfrentando a la enfermedad, además de un recuerdo de aquellos que se han ido.

El psiquiatra Díaz del Valle no sufrió las consecuencias del virus con la misma virulencia que sus compañeros, pero sabe de ellas como víctima y como sanitario: «Hai dous tipos de soedades, a emocional e a social. Neste momento, as emocionais están sendo tremendamente duras». Agradeció además a la familia «polo que levan facendo por min toda a vida».

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